jueves, 9 de junio de 2005

El ‘plan Ibarretxe’ no está derrotado


Carlos Garaikoetxea, ‘lehendakari’ de 1979 a 1985, el hombre que en 1986 protagonizó la más grave escisión del PNV fundando Eusko Alkartasuna, dice hoy, con exquisitas maneras, que está “retirado del mundanal ruido” . Pero su mirada y su sonrisa delatan que es una pose. Desde su despacho de Pamplona, lleno de memoria, juzga el actual momento vasco y español. Y cree que el ‘plan Ibarretxe’ no está derrotado.

—Según se están dando los acontecimientos, un ‘lehendakari’ del PNV va a serlo gracias a dos partidos comunistas, el que está integrado en Izquierda Unida y el PCTV.

—Pero... ¿usted ve al Partido Comunista allí? ¿Pero es que usted cree que los que han votado al PCTV son del Partido Comunista? El PCTV, en condiciones normales, ya sabemos los votos que hubiera tenido. En el caso de pactar, lo haríamos, todo el mundo lo sabe aquí, con todos los votantes provenientes del mundo del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco, HB), si éste evolucionara. Si por añadidura se produce una evolución de los acontecimientos, como todo parece indicar, y esta gente se dedica a hacer política, pactaríamos todavía con mayor motivo.

—Pero el señor Ibarretxe, para salir ‘lehendakari’, necesita los votos del PCTV, aún sin ‘evolucionar’.

—Pero es que no hay otra posibilidad. No hay otra opción porque nadie va a dar los votos a PSOE-PP.

—Tras la reunión de Zapatero y el ‘lehendakari’ en funciones, el ‘plan Ibarretxe’ ya es pasado?

—No entiendo ese tipo de interpretación, cuando lo cierto es que la mayoría parlamentaria, nacionalista vasca, se mantiene en los mismos términos que en la anterior legislatura, con la peculiaridad de que hay un sector dentro de ella que en todo caso plantea una exigencia de mayor autogobierno.

—Entonces, ¿la sociedad vasca demanda más ‘plan Ibarretxe’?

—Es lo que en buena lógica cabría colegir, porque si la proporción entre partidos estatales y de ámbito nacional vasco se mantiene parecida a la anterior, con la particularidad de que hay un sector hacia el que se ha desplazado parte del llamado nacionalismo moderado, la conclusión lógica es que en la sociedad vasca la exigencia de un ‘plan Ibarretxe’ se ha acrecentado.

—¿Ha sospechado alguna vez de la existencia de una mano negra que siempre entorpece el camino hacia la paz?

—He sospechado de lo agujereada que está la organización de ETA, de los servicios de inteligencia españoles, y he sospechado de una labor de sabotaje cuando, desde el Gobierno que estaba en Madrid, se vio que era imposible resolver la situación a bajo coste. Después de las conversaciones de Suiza, se saboteó, se dinamitó el proceso de paz.

—¿A quién benefició políticamente la ruptura de la tregua de ETA y la campaña de asesinatos posterior?

—A los adversarios del nacionalismo vasco, claramente. Con el ‘quid prodes’ [a quién beneficia], claro que ha habido sospechas muy serias de que podría interesar que goteara la muerte de ETA. Insisto; benefició políticamente a los adversarios del nacionalismo.

—Los acontecimientos políticos se desarrollan con tanta rapidez que pocos recuerdan ya, entre los nacionalistas, que José María Aznar fue investido en 1996 con los votos del PNV.

—Sí, recuerdo que Arzalluz dijo que había hecho en un año lo que no habían hecho los demás en 20. Tengo una antología de frases de ese tenor en un libro. Creo que soy de las pocas personas en Euskadi que no ha estado de acuerdo con Arzalluz. ¿Por qué cree usted que en EA estábamos en desacuerdo y en la oposición? Efectivamente, aquí se olvida muy pronto. El señor Cascos era invitado de honor en aquellas cuchipandas de angulas y cocochas, de vinos de Ribera del Duero y floripondios mutuos. Eso ha cambiado. Todo el mundo se equivoca, y algunos más que otros. Nosotros hicimos una coalición con el PNV en circunstancias excepcionales. Y estas circunstancias se mantienen, por cierto.

—¿Cree que en esta legislatura se podría llegar a un acuerdo entre el PNV y el PSOE?

—Estoy convencido de que en el PSOE existen sectores que encuentran “interesante” moderar al PNV, volviendo a los tiempos de su entendimiento pasado. Incluso en el PNV hay sectores en esta dirección, y lo digo con todo el respeto por las opiniones de cada cual.

—¿Cuál es el gobierno ideal para los ciudadanos vascos?

—Hay que buscar una síntesis democrática de las realidades del país. Pero cuando este consenso resulta imposible... Yo soy nacionalista vasco y creo en la mayoría nacionalista y socialdemócrata.

—En este consenso del que habla, diferentes partidos han anunciado su intención de crear mesas de diálogo. ¿Puede algún partido quedarse descolgado de los pactos que se alcancen?

—Todo parece indicar que, si próximamente se da un marco sin violencia, el único partido que mantiene una postura de inmovilismo es el PP. Si insiste en aferrarse a su discurso, quedará marginado del proceso.

—¿Qué opina de las supuestas reuniones PSE–Batasuna?

—Desconozco si existen, pero si se han producido me parecerá bien; hablar siempre es conveniente. Luego ya las conclusiones dependerán de lo que se haya hablado.

—¿Cree que ha habido profesionales subvencionados del victimismo que se han aprovechado del verdadero drama de las víctimas?

—Sin duda hay personas que viven de ello, con todo el respeto que me merecen las víctimas, que no hay que confundir con aquellos que explotan estos sentimientos. Hay gente que ha prosperado considerablemente en el mundo de la cultura e incluso que ha conseguido la etiqueta de intelectuales.

—Y ¿qué va a ofrecer la sociedad a las víctimas?

—Yo recuerdo, hace muchos años, cuando no había Ley de Partidos, cuando no se ilegalizaban candidaturas, había víctimas, muchas víctimas. Yo he defendido la marcha de las Fuerzas de Seguridad del Estado de Euskadi. Sin embargo, me parece muy injusto que esos funcionarios, literalmente destripados, hayan quedado en la historia escondidos. Morían pobres funcionarios inocentes de siglas. Y partían las víctimas –y lo digo con gran desolación—sin que nadie los despidiéramos. Allí no había colectivos ni ley de ilegalizaciones ni se disolvían grupos parlamentarios.

—¿Cómo ve el nuevo planteamiento del Gobierno catalán sobre financiación autonómica?

—Me parece completamente lógico y legítimo que Cataluña quiera resolver el problema que tienen actualmente de déficit en sus servicios públicos y quiera clarificar cuáles serán sus aportaciones y los retornos, los ingresos fiscales para financiar esos servicios. La experiencia de Alemania es clara: hay que definir cuáles son los saldos de ingresos y retornos que las arcas del Estado han de hacer con las diversas comunidades autónomas. La propuesta que ha hecho Cataluña me parece racional, pero en este momento no tengo elementos de juicio para saber hasta qué punto se ajustan las cifras reclamadas con las necesidades reales.

Jordi Carrer, Carlos Marchante / zetainterviu.com


Carlos Garaikoetxea
Euskadi: La Transición inacabada
ISBN: 84-08-04284-X
(Planeta, 2002)
Estas memorias son tanto crónica personal de la trayectoria pública de su autor, como descripción y análisis de la vida política en el País Vasco durante los últimos veinticinco años. Testigo privilegiado y protagonista de muchos de los hechos que en estas páginas se narran, Garaikoetxea ha utilizado su memoria y su hemeroteca para reconstruir los aspectos más destacados de su ejecutoria política.