lunes, 12 de septiembre de 2005

En Sopelana se ha detectado un bajón de clientela a causa de los aparcamientos


El buen tiempo del verano ha favorecido el negocio de los chiringuitos playeros
En Sopelana se ha detectado un bajón de clientela a causa de los aparcamientos
ARACELI FERNÁNDEZ/EL CORREO BILBAO

«No ha estado mal, aunque tampoco es como para echar cohetes. Yo le puntuaría con un 7,5 sobre 10», afirma Iñaki Campelo. Es uno de los 11 empresarios que, en la época estival, explotan los chiringuitos situados en las playas vizcaínas. Esta valoración representa el sentir general del sector después de un verano en el que el buen tiempo ha favorecido a estos negocios.

Aunque esa es la percepción general hay opiniones muy variadas. En la playa de Ereaga, José Manuel cree que ha sido «un buen verano». En cambio Maitane Ostolozaga, al frente de uno de los chiringuitos de Sopelana, califica la temporada de «floja». Ambos coinciden en una cosa: la regulación del aparcamiento junto a la playa de Atxabiribil ha provocado un trasvase de usuarios entre estos arenales. «He oído comentarios de bañistas que antes iban a Sopelana, pero con lo del aparcamiento se quedan aquí», afirma José Manuel. Maitane lo corrobora.

La nota exótica entre los clientes la han puesto este año los italianos. «Durante 15 días de julio han venido muchos», explica Campelo. Y, según las explicaciones de Ostolazaga, estos turistas llegan atraídos por las diferentes fiestas locales. Pero eso es anecdótico. El grueso de la clientela está compuesto por vecinos de las localidades próximas y del área metropolitana de Bilbao.

Los hábitos de consumo son los mismos, en todos los casos. Los refrescos, el agua, las cervezas y algo de picar, a la hora del aperitivo. Por la tarde se imponen los helados y cafés.