jueves, 9 de junio de 2011

Entrevista a Carlos Garaikoetxea en Tiempo


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Entrevistas
EXLENDAKARI Y FUNDADOR DE EUSKO ALKARTASUNA
Carlos Garaikoetxea
El primer lendakari de la democracia dice que hoy es un simple militante de EA y que así deben tomarse sus palabras. Es partidario de pactos con el PNV, pero sobre todo de que Bildu ejerza funciones de gobierno. Dice que esta formación está trayendo la paz a Euskadi y que es el momento de empujar en la buena dirección, el Gobierno también.
POR SILVIA GAMO FOTO: MANUEL DÍAZ DE RADA
sgamo.tiempo@grupozeta.es
03/06/11

“No hay lucha antiterrorista
que pare a 320.000 personas”


¿Qué lectura hace de las elecciones del 22-M y del éxito de Bildu?
Es la expresión de una realidad. Casi 1200 concejales y casi la primera fuerza política. Se impone una reflexión sobre lo absurdo de pretender que eso no existe y condenarlo al limbo político. Por contra, explica el intento que algunos estamos haciendo para conducir esa gran masa social por la vías de la civilidad, el respeto a los derechos humanos y el alejamiento de cualquier violencia, al que se han comprometido todos y cada uno de los representantes y candidatos de Bildu.

¿Qué parte de ese éxito se debe a EA?
Sin falsas humildades, hace tiempo que EA estaba propugnando esta idea. Tuvo su expresión solemne y por escrito en junio del año pasado, y quedó claro el compromiso de la izquierda aberzale y de EA de impulsar el proyecto que sustituyera la violencia por vías democráticas y pacíficas. EA lleva en eso 25 años. Una gran parte se debe a EA.

¿Teme que Bildu fagocite a EA?
Se producirán recomposiciones de los partidos, configurándose en de centro derecha y de centro izquierda. Lo de menos es cómo se llame. Lo que es anómalo es el radicalismo ideológico y en él habrá una aproximación a las tesis socialdemócratas de EA. Con perspectiva histórica, quién se lleve el gato al agua con una sigla es secundario.

¿Pero no le importa que desaparezca la formación que creó?
No creo que sea el caso. Va a producirse una aproximación a esas tesis cuando se ejerzan funciones de gobierno.

¿Será EA quien se lleve el gato al agua?
No, se va a producir una evolución en la que EA tendrá su espacio y jugará un papel importante dentro de una coalición que va a vivir todavía bastante porque será un proceso lento. De la noche a la mañana no se puede cambiar. Cuando transcurran cuatro años, esos radicalismos se atemperarán. Una cosa es predicar y otra dar trigo.

¿La izquierda aberzale utiliza a EA?
En política hay maniobras y expresiones muy crueles y la manera de zurrarnos ha sido esa. Nuestra manera de contestar ha sido reventar las urnas de votos.

Respecto a pactos poselectorales, ¿qué consejo ha dado a Bildu? El PNV, ¿es enemigo o aliado?
Contesto a nivel individual. Mi opinión es que hay que defender la presencia de Bildu donde ha ganado las elecciones, pero en todas las negociaciones hay que ser flexible. Soy partidario de pactos con el PNV pero sin una actitud apriorística de rechazo a acuerdos más amplios. El PNV es un partido muy importante y respetado, con independencia de que su ambigüedad táctica sea la antítesis de lo que ha querido ser EA, la claridad. Tenemos afinidades en cuanto a la concepción de un pueblo vasco que se siente una nación y quiere poder político para sobrevivir como tal. Eso nos hace considerarles un partido con el que hay que entenderse.

Entonces, ¿es un aliado?
Cuidado, porque nosotros no tenemos un concepto esencialista de la patria que se aleja de las personas. Desde una concepción socialdemócrata hay que encontrar puntos de acuerdo.

Una vez que entren a gobernar, ¿qué van a hacer, cuál es su programa?
Hay un programa general, con principios que van desde la mujer hasta la política fiscal, pasando por las infraestructuras. Queremos una forma de hacer política más participativa.

¿Como los del movimiento 15-M?
O ellos se parecen a muchas cosas que se han ido hablando aquí antes del 15-M.
Una política participativa es, por ejemplo, plenos abiertos. Se ha querido trasladar una idea de miedo hacia Bildu con su llamada política del no, con afirmaciones carentes de fundamento. Por ejemplo, nuestra oposición al tren de alta velocidad. No es cierto, en EA defendemos otro modelo de tren, de altas prestaciones, de mercancías, porque el problema que vemos es la congestión del transporte por carretera. Es más, hemos defendido, no la Y vasca, sino la U, para unirla también con Iruña.

¿Y qué hay de la independencia?
Lo llevamos en el programa. Todo nacionalismo alienta la aspiración a un poder político soberano, dentro de una Europa unida y de la asunción de afinidades históricas, afectivas, etc. con el Estado español. La política es un proceso dialéctico en el que siempre hay que aceptar y asumir que hay que ir a una síntesis democrática de las posiciones en un pueblo, en una sociedad.

¿Presentará Bildu un plan Ibarretxe en los próximos comicios autonómicos?
El derecho de autodeterminación está en el artículo 1 de los estatutos de EA, pero hacerlo significa respetar lo que decida la mayoría democrática, aunque sea la antítesis a nuestros planteamientos. Frente a las posiciones dogmáticas que se nos reprochan, en Bildu jugamos a respetar lo que puedan decidir otros, por mayoría. Esa es la diferencia entre el nacionalismo vasco o español.

El PP dice que llevará una iniciativa a las instituciones para que condenen los 857 asesinatos de ETA. ¿Bildu lo hará?
No sé qué expresión empleará, pero la que emplee será insuficiente.

Se le pide una condena.
Si lamenta y se solidariza con las víctimas, dirán que pida perdón de rodillas, y si lo hace, dirán que no es sincera su postura. Los pronunciamientos que ha habido hasta el momento han sido muy expresivos. Estamos por la convicción de que lo importante se está produciendo: un camino irreversible para superar el pasado de violencia. Hay elementos para caminar hacia una reconciliación y para ello va a existir una actitud de reconocimiento del dolor que han padecido las víctimas. Ojo, todas.

Explíquese, por favor.
Sin establecer paralelismos, ha habido decenas de asesinatos de los GAL, de otros grupos y de terrorismo de Estado en la época de la Transición de los que se esclarecieron una mínima parte. Eso no facilita pronunciamientos unilaterales de condena del pasado de los demás.

Ha dicho: “Bildu traerá la paz a Euskadi”.
La está trayendo. Llevamos dos años sin atentados, acabar con el impuesto revolucionario tienen una connotación irreversible, porque se acabó la gasolina. Hay una especie de stand by en el que algunas cuestiones subsisten: el desarme, situaciones penitenciarias...

Pero la banda no ha anunciado su final.
Es un paso simultáneo. Cuando algo está a punto de caramelo hay que procurar empujar en la buena dirección.

¿Quién tiene que empujar, el Gobierno?
Todos. Algunos nos jugamos el bigote para que una alternativa política y pacífica sustituya a una estrategia armada que lleva 40 años. ETA ha dicho que para y que no pretende dirigir a un brazo político, sino que es este el que marca la hoja de ruta. Discutir quién mueve ficha... Además, hay intermediadores...

El Gobierno ya ha dicho que si ETA no anuncia su final, no hará nada.
Hay un lenguaje oficialista y de rigor yluego descubrimos a posteriori que en Oslo, Ginebra o Zurich, directa o indirectamente, se estaba hablando de cosas.

¿El Gobierno está hablando con ETA?
No lo sé, pero si fuera él no despreciaría la posible mediación de intermediarios. Algo que se ha hecho sin estar tan cerca del final en el Reino Unido, por ejemplo.

¿Por qué ahora es diferente de 2006?
Hoy parece que la sartén por el mango está más en el brazo político que en el grupo armado, en el que parece que se impone la hoja de ruta que marca la sociedad vasca y la izquierda aberzale.

¿Cuándo es ese final de ETA?
Será a corto plazo, meses.

Rubalcaba dice que ETA está así por la lucha antiterrorista. ¿Lo comparte?
Rubalcaba decía: “O para ETA o la izquierda aberzale se desmarca de ETA”. Y aunque se ha desmarcado, ahora tiene que parar ETA.

¿Coincide o no?
Le doy a la lucha antiterrorista la importancia que tiene, pero mucha más a la reacción social. No hay lucha antiterrorista que pare a 320.000 personas

¿Qué opinión tiene de él?
Ha acreditado habilidades políticas indudables. Tiene cuentas pendientes. Ha estado en los Gobiernos de González en los que asuntos como el GAL no se han aclarado, como quién era el señor X. Tiene ese lastre. Pero le expreso mis respetos y mejores deseos. Es un hombre experimentado y valorado.

¿Y sobre Patxi López, Íñigo Urkullu y Arnaldo Otegi?
Urkullu representa la versión más pragmática del PNV. Respecto a López, cuando dicen que este Gobierno no ha producido enfrentamientos es porque no ha desarrollado ninguna política que se prestara al contraste de posiciones en el país. Y Otegi, fue Zapatero quien dijo que era un hombre de paz. Ha hecho una apuesta decidida por este cambio, hay que reconocerle ese mérito.