jueves, 2 de junio de 2005

Baja calidad de la democracia española

Ahora nos quieren hacer creer que los franceses se han equivocado...



¿Es tan difícil de aceptar que mayoritariamente el voto contrario en el referéndum para la Constitución europea es esto, un voto contrario a este proyecto concreto de Constitución, básicamente por neoliberal y por infraproteger los derechos sociales?

Quizá les ha sorprendido que los franceses hayan ganado a gran parte de la "aparatus" político que quería obligarles a votar "sí". Pero ellos no han comulgado con ruedas de molino porque ven claro que esta Constitución prepara una Europa superpotencia donde el ciudadano vivirá una regresión social para poder competir comercialmente con otras zonas del mundo.
Pero hay otras maneras de hacerse valorar a nivel mundial desde la tradición europea: con una regulación por parte de las instituciones públicas que consiga que la economía esté al servicio de las personas y no al revés. Obviamente hay otros motivos en el "no" del mismo modo que hay varios motivos en el "sí", pero un diario, que en el referéndum español hizo campaña por el "sí", ha tenido que reconocer el resultado de una encuesta a los votantes: los jóvenes y trabajadores han votado en contra, mientras que los que han votado a favor han sido las clases medias y altas; y también que los motivos mayoritarios de los disconformes están todos relacionados con el retroceso social del Tratado.
Aunque muchos no saben como esconder lo que destapa el referéndum francés por efecto espejo: que en España no ha habido un debate verdadero sobre una cosa tan importante como una Constitución para Europa. Y sobre todo quieren tapar los motivos:

1- Los partidos españoles imponen el pensamiento único a sus miembros.

2- Los sindicatos españoles no defienden los trabajadores por encima de otras consideraciones porque están al servicio del juego político.

3- Los medios de comunicación están siendo utilizados para crear consenso y para manipular la opinión pública. A 20 años de la transición, aún falta mucho para conseguir una democracia real, y esto no nos lo regalará nadie. Como en Francia (donde hay tantos intereses económicos en juego como aquí), el pueblo tendrá que hacer valer su conciencia y su análisis crítico para conseguir una sociedad con una economía al servicio de las personas y no al revés.


Jordi Oriola Folch Esplugues del Llobregat