domingo, 25 de septiembre de 2005

«De lo logrado, me quedo con el cariño de la gente»

«De lo logrado, me quedo con el cariño de la gente»
Joane Somarriba A sus 33 años, la ciclista vizcaina puso ayer en Madrid punto final a su brillantísima trayectoria deportiva.

Unai Larrea. Deia
Enviado especial a Madrid

Finalizó su última carrera en el puesto 23, un número que puede que no diga gran cosa pero que tiene un significado especial, pues fue con el piñón de 23 dientes, cuesta arriba, como forjó su leyenda, ella, la escaladora que nunca se rindió, ni siquiera en el plano, ni siquiera en un circuito tan suave como el de Madrid. Lo intentó por activa y por pasiva en el último giro. En la Dehesa de la Villa, cuyo asfalto le rendía tributo («Aupa Joane», «Joane, no nos dejes», «Adóptanos», escribieron Agurtzane Elorriaga, Cristina Alcalde y Gemma Pascual, tres compañeras de equipo, la tarde del sábado, seis horas con la brocha, 40 litros de pintura blanca), y en la carretera de la playa, pero no hubo forma. Cruzó Joane Somarriba, 33 años, su última meta en pelotón, ella, que siempre las dejó atrás en el plano vertical, demasiado suave y demasiado corto ayer. Un 23º puesto no es nada para ella, que lo ha ganado todo, y sin embargo abandonó el ciclismo, a las 12 horas, 8 minutos y 52 segundos, encantada de la vida, feliz, satisfecha, orgullosa, realizada. Por la puerta grande.

¿Cómo ha sido la última carrera de su vida?

Me ha pasado al contrario que en la crono. El circuito no ha sido tan duro como me pareció entrenando. Los ataques que he lanzado eran muy "diésel", no he tenido buenas sensaciones. Se me subían las bolas. Aquí hay gente muy potente y era imposible descolgarles en repechos tan cortos. He atacado en la última vuelta, pero tampoco iba sobrada. Al menos, he llegado vacía.

Esprintar no merecía la pena.

No, porque era imposible contra esta gente, pero estoy muy contenta por la victoria de Regina Schleicher, que es la mejor amiga que tengo en el pelotón desde que coincidimos en el Alfa-Lum.

¿Qué sensaciones tiene ahora que ya es ex ciclista?

Las sensaciones son, de momento, como cuando acabas un Mundial y acabas la temporada, pero sé que no es así, que lo que se ha acabado ha sido mi carrera deportiva. Cuesta asimilarlo. Supongo que con el tiempo...

¿Ha pensado en ello durante la carrera?

No. Iba súper atenta, quería estar delante y no he tenido tiempo de pensarlo. Al final, sí oía a la gente gritar mi nombre, y me he emocionado muchísimo.

Si tuviera que contar a sus nietos cómo fue su carrera deportiva, ¿cómo lo haría?

Les diría que tuve unos inicios muy duros, pero que la compensación vino con el trabajo y el sacrificio. Y que todo ese trabajo mereció la pena, porque lo que me ha permitido vivir el ciclismo ha sido algo increíble. Me siento muy orgullosa de todo el esfuerzo que le he dedicado a este deporte porque he obtenido una recompensa con creces.

¿Es éste el final soñado o pudo haber sido mejor?

Es un final soñado, sí, porque la crono del otro día fue magnífica y sabía que en la carrera de hoy sería muy difícil. Estoy un poco triste, porque me encanta la competición, pero me voy orgullosa de haberlo dado todo y de haber logrado grandes éxitos.

¿Si tuviera que resumir su carrera con una palabra?

La constancia. Sí, constancia desde que era una niña. La constancia y la pasión por ser ciclista. Desde pequeñita me ha apasionado el ciclismo y desde pequeñita he querido ser ciclista.

¿De dónde provienen esa constancia y esa pasión?

La constancia viene de mi madre. La pasión la he ido cogiendo. Aita era muy aficionado, pero la pasión la fui adquiriendo con cada competición. Al principio, de pequeña, era bastante vaga para entrenar. Antes me gustaba competir, pero no entrenar. Ahora, disfruto en cada entrenamiento. Me pego una paliza entrenando, llego a casa destrozada, con un dolor de espalda que no me tengo en pie... ¡y disfruto ese momento!

Si en lugar de Joane se hubiese llamado usted Joseba...

Claro que habría distinto, pero si me llamase Joseba quizás no habría ganado un solo Tour. Me llamo Joane. Lo económico es importante, porque al final éste es tu trabajo, pero si hubiera primado lo económico, no habría llegado donde he llegado, porque a los 18 años habría dejado la bicicleta en el garaje. He sido muy, muy afortunada por el apoyo que he tenido en casa, tanto económico como emocional. A mí y a mi familia, el ciclismo nos costó dinero muchísimos años. A los 18 años llegué a decir basta, me sentía mal, porque el ciclismo es un deporte que acarrea muchos gastos y todos los pagaba ama. «Aquí no hay nada, aquí no me puedo ganar la vida», me decía.

Tres Tours, dos Giros, un Mundial... ¿Imaginó alguna vez llegar tan alto?

Jamás. Para nada. De cría tenía muchos sueños, pero nunca soñé con algo tan grande. Por eso es tan bonito este adiós, porque me voy en un momento en el que estoy bien, en muy buenas condiciones, y éste es el recuerdo que quiero conservar.

Usted lidera Bizkaia-Panda-Durango, el proyecto que aglutina a gran parte de las mejores ciclistas vascas. ¿No teme que, tras su retirada, estas chicas se queden solas?

Es imprescindible que haya apoyo para estas chicas porque, aunque tienen que mejorar, como mejoré yo en Italia, son chicas que tienen calidad. En este equipo tenemos un apoyo total, la posibilidad de correr en el extranjero, que es fundamental, porque aquí el nivel es bajísimo y ganar no vale de mucho. Lo que vale es correr en el extranjero, porque allí ves la realidad del ciclismo, te abre los ojos y ves cuál es tu nivel real. Espero que el equipo Bizkaia siga muchos años, porque está guiado por gente de buena intención. El problema es que quizás he dejado el listón demasiado alto, y las comparaciones pueden hacer daño en el futuro.

Además de un marido, ¿qué le ha dado el ciclismo?

Muchísimo, pero de todo lo logrado me quedo con el cariño de la gente. También la intensidad con la que he vivido tantas sensaciones, buenas y malas.

¿Y qué le ha dado usted al ciclismo?

He dado a conocer que hay un Tour femenino, y un Giro. Y que las mujeres también sufrimos sobre la bicicleta.

¿Cuál ha sido el momento más bonito en todo este tiempo?

Son muchos, pero el más efusivo, el más emocionante quizás fuese el oro en la crono de Hamilton. ¡Campeona del mundo! No me lo podía creer. También la plata del jueves fue muy especial, porque estaba allí mi madre y la medalla se la dediqué a ella. Fue un momento precioso, porque sabía que ella estaba feliz.

El deseo de ser madre, ¿es el único motivo de su adiós?

El deseo de ser madre y el hecho de que ya me cuesta sicológicamente. Me siento muy cansada mentalmente. Entreno muchísimo y me cuido a tope. Soy una persona que, cuando se plantea un objetivo, lo prepara con todas las consecuencias, y eso desgasta muchísimo. Soy muy exigente. No es que sea egoísta, pero tengo el éxito entre ceja y ceja, soy ambiciosa... Y como soy muy sentimental, cuando las cosas no me salen bien lo paso fatal. Tras los Juegos de Atenas, que fueron la mayor decepción de mi carrera, lo pasé mal, mal, mal... Lo recuerdo y me emociono. (Joane no puede contener un llanto que se prolonga varios minutos).

¿Le asusta el mañana?

Un poco sí, porque el ciclismo me ha permitido hacer unos ahorros, pero no una fortuna. Me asusta mi futuro laboral, hacia dónde orientaré mi vida, cómo llevaré el dinero a casa...

¿No tiene pensado nada?

No.

¿Ni siquiera con las instituciones vascas?

No, no. Quiero empezar a trabajar pronto, pero no tengo el carácter que hace falta para pedir nada a nadie. No soy de las que va detrás de la gente.

¿Ponemos un anuncio: ex campeona busca trabajo?

No, no. Manos tengo para trabajar, y trabajaré de lo que sea. Me tira el deporte, y me gustaría seguir vinculada a él, aunque fuese de portera de polideportivo.

Quiere ser madre y tener una niña. ¿Dejaría que su hija fuese ciclista?

Si dijese que no, muchas chicas se desanimarían, pero éste es un deporte muy ingrato para la mujer. Veo la situación del ciclismo femenino y es lamentable. Hay gente corriendo por dos duros. No es un trabajo valorado.

De todas las fotos que guarda en un cajón del salón, ¿cuál lleva en el alma?

Una del Tourmalet, el día que me vestí de líder por primera vez en el Tour. Estoy con ama y con mis hermanas. Era un día de perros y están todas con el pelo empapado, pero la foto es preciosa.
Tres frases de Joane Somarriba

La despedida«Es el final soñado: sabía que hoy lo tenía difícil, pero la plata de la crono del jueves fue magnífica»El balance«Las palabras constancia y pasión serían el resumen de mi carrera: me voy orgullosa porque lo he dado todo»
El futuro«Me asusta un poco mi futuro laboral: no sé aún qué haré, pero tengo dos manos y trabajaré de lo que sea»