lunes, 24 de octubre de 2005

Volando a la arena


Un centenar de niños y adultos se lanzó ayer en tirolina desde el acantilado de Sopelana a la playa
ARACELI FERNÁNDEZ/EL CORREO

La decisión está tomada y el arnés, puesto. Rodeado de amigos y de familiares, ya no puede echarse atrás. Eneko sólo tiene 7 años y se prepara para lanzarse al vacío en la playa de Sopelana. Se deslizará por dos cuerdas de 150 metros de longitud a una altura de 20 metros del suelo. «No me da tanto miedo», asegura. Sin embargo, sus preguntas rezuman inquietud. «¿Cómo paras? ¿Te das con esas piedras? ¿Hay un freno?».

Casi un centenar de personas vivieron a mediodía de ayer en Sopelana una experiencia similar a la del pequeño Eneko. Unas eran muy jóvenes y otras, entradas en años; pero en el momento de enfrentarse al vacío, la mayoría segregó la misma carga de adrenalina. Participaron en una exhibición de tirolinas organizada por la Asociación de Padres del colegio Zipiriñe, de Sopelana, y el club local de surf Peña-Txuri. El punto de partida estaba situado en el aparcamiento de la playa de Atxabiribil, sobre el acantilado. El de llegada se encontraba en la arena, junto a la peña blanca.

«A lo 'superman'»

A Eneko le explicaron que, antes de llegar a las rocas, el descenso se ralentizaría. Los organizadores se ocuparían de destensar las cuerdas para acercarlas al suelo; soltarían sus amarres y le dejarían en tierra firme. Eneko se reafirmó en su decisión: «No tengo miedo».

Después de mucho esperar, llegó su turno. Le colocaron el enganche en la parte posterior para que pudiera bajar «a lo 'superman'». Se lanzó sin muchas vacilaciones y ayudado por el monitor. A los pocos segundos se encontraba a salvo, orgulloso y caminando playa arriba, para depositar el arnés en el punto de partida.

Hubo que esperar a la bajamar para instalar la infraestructura, lo que provocó demoras de hasta dos horas. Pero todos aguardaron su turno con tranquilidad, imaginando cómo sería su descenso al observar con detenimiento a quienes les precedían. Una portavoz de la asociación de padres explicó que la participación estaba vedada «a los que pesen menos de 30 kilos o más de 120, y a aquellos que padezcan epilepsia o enfermedades cardiacas».

Los jóvenes Iban, Andoni, Igor o Aizea también hicieron la prueba, al igual que Antonio, uno de los 'aitas'. Acudió a la playa a mediodía «porque hemos recibido información en el colegio de que se organizaba la tirolina». Los participantes sólo tuvieron que abonar dos euros por cada descenso, ya que la instalación «está muy subvencionada. «Realmente es mucho más cara», afirmó la portavoz de la asociación de padres.