lunes, 27 de marzo de 2006

BEGOÑA ERRAZTI: “SE ABRE UN NUEVO ESCENARIO POLÍTICO, CONSECUENCIA DIRECTA DEL TRABAJO REALIZADO POR ALGUNOS PARTIDOS”


Insta al Gobierno español a “cumplir con la posición que en su día defendió de negociar con ETA aquellos asuntos que faciliten su disolución” y advierte de que “no se puede minimizar el conflicto político de fondo de este país”

1. - ¿Qué supone el anuncio de alto al fuego permanente por parte de ETA?

Se abre un nuevo escenario, una consecuencia directa del trabajo realizado por algunos partidos, por supuesto por Eusko Alkartasuna. Incluso y a pesar de críticas que hemos recibido por parte de quienes no entendían, o no querían entender, el ejercicio de responsabilidad que suponía por nuestra parte. Y en algunos casos en circunstancias muy complicadas como las de las últimas semanas (extorsiones, actos vandálicos, agresiones, acto del BEC, muerte de presos, peticiones de encarcelamiento). Considerábamos necesario mantener la apuesta por las vías políticas y por un nuevo escenario que creíamos que llegaría. Es un momento de esperanza y satisfacción.

2. - ¿Cuáles cree que deberían ser los próximos pasos a dar?

Hay que continuar con el esfuerzo de los últimos meses, e incluso años, y propiciar el encuentro entre los partidos para contrastar posiciones en torno a las cuestiones de fondo del conflicto político vasco. El Gobierno español tiene una responsabilidad importante y debe cumplir con la posición que en su día defendió de negociar con ETA aquellos asuntos que faciliten su desaparición definitiva. En primer lugar, debe darse fin a la estrategia de dispersión de las personas presas. El objetivo es llegar a una paz definitiva y a la normalización política de nuestro país, esto es, el fin del conflicto vasco. Lo que pasa por abordar su raíz política y acometer el reto de la reconciliación social.

3. – Una noticia de esta naturaleza es siempre consecuencia de un trabajo previo. ¿Cuál ha sido el papel de EA en ese proceso?

Históricamente Eusko Alkartasuna ha defendido una solución dialogada del contencioso vasco, y precisamente en un país que ha vivido condicionado por la existencia de ETA. Esto significa que teníamos que atraer al ámbito de las vías políticas y del respeto a los derechos humanos a quienes hasta ahora se han movido en otra estrategia. Ahí nuestro esfuerzo, en los últimos tres años en el que fue el Foro Nacional de Debate, que dio como resultado el Acuerdo Democrático del 5 de marzo de 2005. Otro cauce importante para la reflexión fue la Mesa de Egino, en la que, con presencia de todos los partidos, hemos ido contrastando ideas, reflexiones, acuerdos y desacuerdos.

4. – El conflicto de Euskal Herria tiene una raíz esencialmente política. ¿Qué cuestiones hay que abordar para resolverlo?

No se puede minimizar el conflicto político de fondo en este país. La paz es una parte fundamental de la solución. En este ámbito debemos llevar a cabo múltiples acciones que tienen que ver con las víctimas, con los presos y con la reconciliación social, y que exigen la implicación individual y colectiva de la ciudadanía de Euskal Herria, para llegar a la convivencia deseable.

La normalización política es otra parte del conflicto. Esto es, dar respuesta al descontento secular del pueblo vasco, que ha estado históricamente mediatizado por los Estados francés y español. Debemos acometer una normalización política entendida como restitución de derechos a nuestro pueblo, y en torno a las claves del reconocimiento de la existencia de la nación vasca y de nuestra capacidad de decidir. El escenario que se abre es mucho más global de lo que algunos quieren ver y plantear.

5.- La territorialidad es una de las cuestiones más complejas que están sobre la mesa. ¿Cómo debe abordarse?

Todos los territorios de Euskal Herria son partícipes de la nueva situación. Nos encontramos en un momento esperanzador en cuanto a la recuperación de relaciones entre todas las partes de nuestro país para vivir mejor. Los territorios vascos, en colaboración y apoyándose entre sí, pueden alcanzar mejor los objetivos de desarrollo y bienestar fundamentales para la ciudadanía en todos los ámbitos.