domingo, 18 de marzo de 2007

«El Gobierno español debe entender que además de resistir hay que avanzar»


Begoña Lasagabaster (Irun, 1962), desde los escaños de en medio, donde se sientan las minorías, es testigo de excepción de eso que ha venido en llamarse crispación política y que esta diputada considera que, además de ser fruto de una ficción, tiene motivaciones políticas concretas e intereses fácticos más ocultos. Confiesa que resistir a las embestidas del PP les lleva la mayor parte de las energías.

A pesar de la bronca permanente que la derecha española ha impuesto en el debate político y mediático, Begoña Lasagabaster asegura que todavía se puede pasear por Madrid. Recuerda que tuvo más problemas en la legislatura pasada. Señala que escucha más mensajes del tipo «no todos somos iguales, yo no comparto sus ideas, pero las respeto» que los contrarios. Única representante de Eusko Alkartasuna en el Congreso de los Diputados, Lasagabaster lleva ya once años en la Carrera de San Jeronimo y conoce los entresijos de la Cámara.

¿La crispación que se ve en las sesiones del Congreso de los Diputados se ha trasladado también a la calle?

Sí se traslada a la calle porque es la estrategia de algunos. Pero entre las sesiones que se retransmiten y la calle en la que se mueven los ciudadanos hay un espacio intermedio en el que el trato es razonablemente normal. Entonces, eso te lleva a pensar que hay una estrategia, basada en un hecho ficticio. Se ve que hay que generar una imagen de gran crispación para que los ciudadanos, que no conocen toda esta estrategia, se enfaden, tengan miedo y se enfrenten con vehemencia a quien no piensa como ellos.

En el Congreso y en el Senado están dando últimamente unos espectáculos que resultan muy poco edificantes...

Como formo parte del colectivo supongo que también tengo que hacer mi parte de mea culpa, pero hay que señalar quién da el espectáculo. Si se observa, se ve que salen siempre del mismo lado, aunque es cierto que a veces hay respuesta. Pero la franja del medio, donde nos sentamos las minorías, nunca hemos lanzado un insulto, aunque alguna vez alguien haya podido perder los papeles. La «política de estado», entendida como sentido común, suele estar en estos escaños y muchas veces no se encuentra en los dos grandes grupos.

¿Hay cierto interés por desprestigiar a la política?

Estoy convencida de ello. Si la clase política fuera una clase sólida, de rigor intelectual, bien formada, con sentido común... gente que llega a acuerdos y trata de resolver conflictos, toda la ciudadanía la tendríamos en gran estima. Si se desacredita a los políticos y lo que hacemos, si somos algo que sólo genera ruido y la ciudadanía está harta de oirnos... ¿a quién le sirve esto? A los medios de comunicación que buscan un titular, al que está detrás de ese medio desde el punto de vista financiero, al que tiene un poder económico que puede determinar una serie de inputs en otro lado. Esto sirve para que alguien lleve las riendas de toda la vida política, social y económica de un país sin necesidad de pasar por las urnas. Se trata de que la política no sea útil, que lo que útil sean otras cosas.

¿Qué dicen en privado los diputados y diputadas del Partido Popular?

Hay de todo. Hay gente que a veces te hace un gesto haciendote ver que no comparten ese estilo. Por ejemplo, fue significativo que cuando Jaime Ignacio del Burgo no llegó a defender un punto, nadie de su grupo salió a defenderlo por él. Lo que me sorprende es que no sean capaces de transmitir sus opiniones de que esto no es de recibo. Es como si los hooligans hubieran cogido todo el poder. Y luego hay gente que quiere trepar. Gente que si no hubiera este ambiente podían ser diputados y diputadas estupendas, responsables. Pero como los hooligans tienen el poder, pues se pliegan.

¿Ellos se creen todas esas cosas que dicen de que España se rompe, del Zapatero chantajeado o de que Iñaki de Juana está en la calle?

Los que dirigen esto, no. En absoluto. Ahora, a fuerza de repetirlo, puede haber gente que como de Euskadi no conoce nada más que lo que sale en los periódicos y además sólo leen los de «los suyos», puede que crea lo que dice su grupo.

¿Y los diputados del PSOE qué dicen en privado? ¿Están con Zapatero?

Si te atacan mucho mucho acabas haciendo piña común. Y en este momento, ante la barbaridad del ataque, hacen piña al rededor de Zapatero. Pero es cierto que no todo el PSOE acaba de entender todos los pasos que da, aunque la mayoría confían mucho en el camino por lo que les llevan. Eso no quita para que haya quien, con toda su buena voluntad, tenga también sus recelos y temores. Luego hay un sector del PSOE, que ahora en pleno vendaval de la derecha es menos visible, al que todo lo referente al proceso de paz le revuelve, y es en el que el PP trata de influir. Pero el grueso confía en lo que hace Zapatero, aunque no lo llegue a entender.

¿El PP les ha conseguido unir a base de golpes?

Pero es una unión basada en la resistencia, no en avanzar. Es decir, resisten el golpe pero no resuelven los problemas. La mayoría de las energías se les van en resistir.

¿Cree que el PSOE ha empezado a sacudirse el yugo del PP, con decisiones como la de De Juana, las respuestas de Bermejo...?

Creo que lo de De Juana es un tema que ellos tienen interiorizado como un elemento de legalidad y principio humanitario, además de evitar un mal mayor. Creo que lo hubieran hecho de cualquier manera. Y ante la embestida del PP y tras el atentado tremebundo de la T4, creo que hacerlo tiene su mérito.

¿Ve si tienen conciencia de que es un lío que montaron ellos mismos hace dos años?

¿Un lío que montaron ellos?

Si Iñaki de Juana hubiera salido cuando cumplió condena y López Aguilar no hubiera dicho lo de construir imputaciones, no habrían tenido este follón...

No sé si son conscientes o no. Pero es evidente que el Gobierno en cada momento se enfrenta a lo que tiene delante, que es algo que yo les he criticado muchísimo a todos los gobiernos. Así, en el golpe del momento, hacen cosas como esta. Espero que alguno se dé cuenta de que esta forma de actuar no les trae más que problemas. Yo les he dicho, actuáis por coyunturas, aguantar más el tipo que os dará resultados a medio plazo.

¿El Gobierno les tiene informados de como va el proceso o mantiene algún tipo de reticencia hacia EA?

Yo no sé lo que les cuenta a los demás.

Hablará usted con el resto de grupos...

De estas cosas no demasiado. En este tipo de cosas no me gusta hablar más que lo estrictamente necesario. Si me dicen o considero que hay que mantener discreción sobre un tema, soy una señora leal. Y además creo que hay temas sobre los que hablar demasiado puede influir en lo que luego puede ser útil.

¿Consideran que están bien informados?

Creo que razonablemente bien informados. Además, esto es un proceso como de telediario o de partido de tenis en los medios de comunicación, lo que me parece que no es bueno. Porque hay quien se dedica a interpretar lo que se dice en declaraciones públicas. Y yo les pregunto: ¿de verdad creéis que esto se resuelve haciendo interpretaciones de lo que dice uno y otro en los medios de comunicación? Gran parte de los problemas que hemos tenido en este proceso y en anteriores es que hablamos poco y con conceptos que para cada cual significan cosas distintas. Por eso, según mi hipótesis, cada parte de la mesa entiende las cosas de forma distinta. Yo les dije desde el principio, creéis que habéis acercado posiciones pero no estáis hablando de lo mismo. Y volveremos a estar en el mismo problema. Hay que aclarar de qué está hablando exactamente cada uno, cuál es el máximo de uno y del otro. Hacernos trampas puede ser de pícaros, pero no están las cosas para esto. Los trenes van pasando y hay que ver si podemos coger el último tren antes de que cierren la vía y ver si estamos todos en el mismo vagón y no nos hemos dejado a nadie en el andén. Yo creo que ha pasado algo de esto y cuando me preguntan qué papel tengo yo en esto, muchas veces contesto que el papel de intérprete, trato de explicar a cada uno lo que yo creo que la otra parte quiere decir. Hasta que todo el mundo tenga claro de qué se habla, esto no va a marchar.

La estrategia del PP ha llevado al resto de partido a unirse mucho al Gobierno...

Relativamente. Yo discrepo de esa interpretación. Uno puede ser purista y decir yo mantengo íntegro lo mío y eso queda muy bonito. ¿Pero sirve para el objetivo pretendido? Hay que mantener los principios esenciales. Yo ya les digo que a mí no me van a hacer pasar por el aro de la política penitenciaria -contra la que EA está desde el 93-, voy a seguir denunciando la Ley de Partidos y no van a impedir que diga que aquí hay un conflicto político que hay que resolver y que los únicos que tienen capacidad de resolverlo son los ciudadanos vascos, ni el Gobierno, ni ETA... Todo eso lo mantengo. Otra cosa es que ante un ataque que va dirigido a que haya un descalabro no sólo de un partido, sino un descalabro social y un ataque furibundo contra Euskadi, hay que saber cuál es la mejor estrategia.

Tras el atentado del 30 de diciembre Zapatero habló de crear un gran consenso democrático. ¿Hacia dónde va ese pacto?

No sé si es un pacto. La posición de Eusko Alkartasuna es muy clara. Ya tenemos suficiente literatura sobre el tema. No vamos a descubrir nada nuevo bajo el sol. Y, desde luego, para EA está claro que cualquier elemento escrito tiene que recoger, aparte de lo que tengamos en común, que lo que acuerden los ciudadanos vascos tiene que tener un cauce en el ordenamiento jurídico español. A nosotros no nos interesa más literatura, lo que nos interesa es resolver los problemas. Y como no somos más listos que los que estuvieron antes, lo que habrá que hacer es: uno, saber dónde estamos; dos, saber cómo utilizar lo que ya tenemos; y tres, saber qué nos van a poner delante los que no quieren resolverlo. Y cada momento tiene su afán.

¿Y cuál es el afán de este momento?

El afán ahora en Madrid es resistir la estrategia del PP y ver cómo resolvemos el problema de fondo. Hay que hacer las dos cosas al mismo tiempo, pero lo que ocurre es que el resistir nos lleva la mayor parte de la energía y así es muy difícil resolver. Y tampoco te lo pone muy fácil la otra parte, que todo hay que decirlo. Pero todo el mundo tiene que entender que es preciso combinar las dos cosas. En Madrid, si el Gobierno no entiende que además de resistir hay que avanzar, tiene un problema. Y si aquí hay fuerzas políticas que entienden que hay que olvidarse de lo que está pasando en Madrid y sólo nos dedicamos a lo que nos interesa, también hay un problema. Porque la realidad es la que tenemos y con ella hay que trabajar. Podemos ser todos puristas, los más puristas, y querer salvar hasta el último matiz de muestra posición, pero no llegaremos a nada. Hay que salvar los principios de cada uno, esos tienen que estar salvados. Los del Gobierno, los de EA, los de Batasuna, los del PNV. Ahora, toda negociación exige que, salvando los principios, lleguemos a acuerdos. No se le puede pedir a nadie que renuncie a sus principios, pero tampoco se puede exigir salvar hasta el último matiz.
MIRAR A MADRID

«Es un problema que aquí haya fuerzas que olviden lo que está pasando en Madrid y se dediquen sólo a lo que les interesa»
FICCIÓN

«Los que dirigen el PP no se creen en absoluto las cosas que dicen sobre que España se rompe o sobre la aceptación del chantaje»
piña

«Ante el ataque, el PSOE hace piña con Zapatero. La mayoría confía en el presidente, aunque no entienda lo que hace»
interés oculto

«Con tanto ruido se busca que la política no sea útil y el poder se controle desde otros sectores que no pasan por las urnas»
«Defiendo mis principios pero no soy una persona sectaria"

Begoña Lasagabaster sufre las consecuencias de ser la única representante de EA en el Congreso de los Diputados. Eso le obliga ha esforzarse para llegar a todas partes. Una labor que «trato de hacer lo mejor posible» y a la que «dedico la mayor parte de mi energía». Confiesa que según le dicen los médicos, tanto desgaste no le compensa físicamente, pero es evidente que sí le llena intelectual y políticamente. Asegura que, en su labor parlamentaria, «aunque defiendo mis intereses no soy una persona especialmente sectaria». Hay que tener capacidad para dejar pelos en la gatera y llegar a acuerdos y consensos».

Ya está en marcha una nueva confrontación electoral, en la que también ella es candidata. Llega en un momento en el que «la situación no es fácil, en general» y, además, EA concurre en solitario. En el ámbito general, Lasagabaster cree que hay dos retos a afrontar: el primero, superar «el hastío» de la ciudadanía y «que la gente vote, que no se desligue de la política», porque si no -como recoge en otro momento de la entrevista- otros poderes ocuparán su lugar. El segundo reto es que «no sean los que más griten los que obtengan mayores réditos. Porque el griterío aturde a la gente moderada y agita a los extremos.

El tercer gran reto es el de la presentación en solitario. Lasagabaster entiende que «en el panorama político vasco se va a dar una recomposición», que llegaran tarde o temprano con la «normalización política». Eso hará que «no tengamos todo el rato el mismo tema en la mente» y el debate se centre en otras cuestiones. Y ahí defiende el espacio de EA, aunque sabe que es difícil conquistarlo, «porque la gente le gusta ir con el que gana. al blanco o al negro». En todo caso, como repite varias veces durante la entrevista, «si tuviéramos que acudir siempre al principio de comodidad, nos quedaríamos en la cama».

I. IRIONDO

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