viernes, 20 de marzo de 2009

Es cuestión de convencimiento


Es cuestión de convencimiento
Antxon Belakortu


La acción política de Eusko Alkartasuna siempre ha roto moldes: nacimos de la coherencia de un grupo de políticos que se negaron a traicionar la palabra dada al electorado, uno de nuestros fundadores ha sido el único lehendakari que ha dimitido, en su día rechazamos la presidencia del Gobierno vasco porque quienes debían ser nuestros socios se negaron a transferir una competencia… Y veintitrés años después, elegimos enfrentarnos a unas elecciones autonómicas que sabíamos que iban a ser vitales desde el camino de la coherencia, el que creíamos que aportaba algo al país, el que, como hace seis meses sólo sospechábamos y ahora hemos podido comprobar, era más difícil. Además, en un mundo en el que dicen que ningún político reconoce jamás un mal resultado electoral, Unai Ziarreta dio una lección de honestidad, reconoció el fracaso cosechado y puso su cargo a disposición del partido, de los militantes. Los resultados electorales obligan a la reflexión.

¿Cómo ha conseguido el PNV desideologizar la sociedad hasta el punto de que abertzales cabales hayan votado pensando que lo importante es que el PNV esté en las instituciones y no la gestión que haga de las mismas? (fraudes del Guggenheim, Balenciaga y la Hacienda de Irun, descrédito de Osakidetza, marcha atrás en la defensa de la Ley de Consulta,…) ¿Qué garantía han visto los independentistas que han depositado su voto en el PNV de Urkullu, Bilbao y Ortuzar? En definitiva, ¿qué es lo que ha hecho tan mal el movimiento soberanista como para que haya muchos abertzales que crean que es imposible dar pasos adelante, o que no merece la pena intentarlo, y que no hay futuro fuera del autonomismo? Por otra parte, no tenemos más remedio que bajar a la realidad y reconocer que muchos de los potenciales votantes de Eusko Alkartasuna, aquellos abertzales a quienes debía ilusionar la apuesta por el polo soberanista, han optado por otra opción. Independientemente de quienes piensan que Aralar tiene más votos prestados que propios, lo cierto es que ha conseguido una buena parte del pastel del espacio que Eusko Alkartasuna ocupa desde hace 23 años. ¿Por qué? Estamos absolutamente convencidos de que existen razones que se escapan de nuestras manos para que los resultados electorales hayan sido los que estamos sufriendo: polarización, campaña de descrédito por parte de tertulianos a sueldo, falta de apoyo de los medios de comunicación, desideologización de la sociedad… Pero la reflexión sobre la situación en la que está el proyecto político en el que militamos queda coja sin la autocrítica: sólo desde un proyecto internamente cohesionado podremos recuperarnos, reestructurarnos y fortalecernos para estructurar ese espacio de unidad de fuerzas abertzales al que queremos llegar.

Un partido pequeño como Eusko Alkartasuna sólo puede trabajar, aportar y ser creíble desde la cohesión interna. Las discrepancias públicas son un coste que Eusko Alkartasuna no se puede permitir y lo sabemos, por lo que en el próximo Congreso deberemos ser coherentes con ello. Si no fuera dramático sería cómico oír a determinados compañeros de partido decir que debemos recuperar las señas de identidad. ¡Pero si somos un partido que surgió como alternativa al PNV y quienes quieren recuperar nuestras señas de identidad nos quieren llevar a Sabin Etxea! También dicen que nuestros votantes son mayoritariamente partidarios de la coalición (con el PNV, claro, no hay otra), pero quien decide la línea ideológica del partido son los afiliados y afiliadas, y somos mayoritariamente, cada vez más mayoritariamente, partidarios de buscar otras alianzas, como ha quedado claro en los últimos congresos y asambleas nacionales. También dicen que hay que hacer un esfuerzo integrador dentro del partido. ¿Y qué hizo Unai en el último Congreso, donde la mayoría de la militancia exigía pasar el rodillo? Mucho le han agradecido algunos a Unai el esfuerzo integrador… Nosotros queremos integrar y cohesionar el partido para tener un proyecto fuerte que ofrecer al país y a la unión de fuerzas soberanistas. Frente a esos que nos van a intentar convencer de que el fracaso electoral es fruto de una supuesta radicalización, y decimos supuesta porque Eusko Alkartasuna era tan independentista cuando logró unos resultados muy ilusionantes en las elecciones forales y municipales como cuando ha sufrido una importante fuga de votos en las autonómicas, nosotros vamos a defender que la única vía de avanzar en la consecución de nuestros objetivos políticos es la unión de los abertzales. La opción independentista de izquierdas ha sido votada por 200.000 personas (100.000 mediante voto nulo). Si se hubieran dado las circunstancias para haber concurrido a las elecciones bajo una única candidatura, seríamos la tercera fuerza política y tendríamos capacidad para cambiar la situación, para influir en política. Así pues, no se trata de elegir un camino más suave, más matizado en cuanto a sentimiento nacional. Pensamos que si algo bueno tiene el proyecto de Eusko Alkartasuna es que es meridianamente claro en sus planteamientos y objetivos políticos: somos independentistas y socialdemócratas, por lo tanto nos situamos en el espectro de la izquierda. Esto quiere decir que aspiramos a que una de las estrellas de la bandera de la UE represente a Euskal Herria, y que apostamos por un sistema socioeconómico basado en la igualdad de oportunidades y en la justicia social. Así de claro, así de sencillo. Hay 200.000 personas en la CAV que piensan igual, que están dispuestos a trabajar para tener la confianza de la ciudadanía sin renunciar a sus ideales. Y es que no es cuestión de coyuntura o resultados electorales, para muchos ser militante de Eusko Alkartasuna es cuestión de convencimiento y de defensa de un proyecto concreto de país, que no es el sano regionalismo. Es cuestión de convencimiento y de tener claras las cosas: somos independentistas y de izquierda.


* Concejal de EA en Gasteiz. Firman además otros 22 cargos electos de Eusko Alkartasuna