domingo, 10 de enero de 2010

Desbloquear el conflicto vasco


donostia. Medio año después de llegar a la secretaría general de Eusko Alkartasuna y con una escisión de por medio, Pello Urizar asiste con expectación al debate abierto en el seno de la izquierda abertzale ilegalizada. Partidario de la acumulación de fuerzas abertzales, el líder de EA advierte al lehendakari Patxi López de que la mayoría social vasca no respalda la "política del cambio" que el Gobierno vasco está protagonizando con el respaldo del Partido Popular.

¿Le gustaría que la carta que Otegi envió desde prisión y en la que censura a los que respaldan la violencia sea una realidad, como sostiene DEIA?

Lo que sí es verdad es que sí se ve que hay una apuesta dentro de la izquierda abertzale por defender sólo las vías políticas. Otegi, Rafa Díez y el resto de detenidos están trabajando porque esa salida sea posible. Nos tenemos que quedar con eso. Si es verdad o no la carta, hay una denuncia interpuesta de por medio.

¿Le consta que el debate dentro del MLNV va a llegar a buen puerto?

Eso es lo que nos está llegando a nosotros.

¿Cree que un desmarque de ETA es obligatorio?

Desde EA hemos dejado siempre claro que ETA no es un agente político que tenga que decidir el futuro de Euskal Herria, ni que tenga que hablar de política. Como no aporta nada, lo que queremos es que desaparezca. Nosotros le pedimos a la izquierda abertzale que cumpla con esa responsabilidad y que decida cuál es el camino que debe de seguir, independientemente de lo que haga ETA. Está claro que si ETA declara una tregua o deja las armas, eso ayuda mucho. Pero creemos que no debemos permitir a ETA ser garante de un proceso, ni el juez que decida si sale adelante.

¿En qué fase está el conocido como "polo soberanista"?

La apuesta pública que hace EA es que hace falta un acuerdo de mínimos entre todos los partidos abertzales, si puede ser. Todos los partidos nos tenemos que sentar, expresar cuáles son los mínimos que creemos que son irrenunciables para trabajar, y, de ahí en adelante, trabajar. No se puede vetar a nadie en esa mesa, pero sabemos que nadie puede ser imprescindible. Tiene que ser una apuesta en la que se incluya el mundo sindical y social, y nosotros estamos en esa apuesta.

¿Nadie está vetado?

Más de una vez hemos criticado las declaraciones que hizo Arnaldo Otegi en las que aseguró que en el polo soberanista no caben ni el PNV ni Aralar. Nosotros no compartimos eso, y respondemos que si no están estos partidos, EA no va a estar en ningún polo soberanista. Tiene que ser un acuerdo lo más amplio posible, porque sólo así tiene posibilidades de prosperar. Y nos ha llegado que la izquierda abertzale lo quiere hacer constar así en el resumen de su debate.

¿Los votantes de EA entenderían que su partido iría de la mano de la izquierda abertzale ilegalizada?

Lo que les está quedando claro a los votantes de EA es que desde el Congreso de junio el mensaje de EA es uno y la línea estratégica es una. Lo que no hacemos es tomar decisiones y al día siguiente salir en los medios diciendo justo lo contrario. Creemos que estamos acertando, porque así nos lo hacen llegar nuestros militantes.

¿Un atentado de ETA tensaría demasiado la cuerda?

Un atentado siempre condiciona todo y cuando decimos que ETA no debe ser garante de nada, en los mismos términos nos dirigimos a la izquierda abertzale y le decimos que tiene que tomar la decisión de tomar una vía. Cuando el Sinn Féin firmó el acuerdo de paz en Irlanda del Norte nadie podía garantizar que no hubiera un atentado. Pero si la apuesta de la izquierda abertzale es sincera ahí se tiene que ver.

¿Cree que las disidencias dentro del colectivo de presos de ETA van en paralelo con los movimientos en la izquierda abertzale ilegalizada?

Con las disidencias y toda la información que está saliendo suelo ser cauto. Pero el movimiento en general dentro de la izquierda abertzale también está afectando a la situación de los presos.

EA figura en autos del juez Baltasar Garzón. ¿Espera represalias?

Ya nos trasladaron en su día que, normalmente, aparecer en los autos de Garzón no suele ser gratuito, pero también es verdad que en los documentos de ETA aparecen todos los partidos, no sólo EA.

El Gobierno vasco apuesta por su "política de tolerancia cero" contra la izquierda abertzale ilegalizada, aunque algunas voces dentro del PSE hacen guiños a este mundo.

El Gobierno de López tiene un problema y es que sólo tiene garantizada la mayoría en los temas que el PP le va a apoyar. Pero también sabemos que dentro del PSE hay gente dispuesta a repetir lo de 2006. Aunque a nosotros nos llegan voces que aseguran que ahora no es el momento, igual dentro de dos años. Cuándo es eso, cuando el PSE tenga todas las diputaciones…

Lo que parece claro es que el pacto entre socialistas y "populares" está funcionando.

Está funcionando bien porque no entran en aquellos temas en los que se pegan. Y por encima de todos sus roces está el pacto de Estado. Por lo menos, en las próximas elecciones municipales y forales su pacto va a funcionar. No hay quien lo mueva.

En el Gobierno vasco han tenido que saltar las alarmas después de los datos que arrojó el último sondeo del Euskobarómetro.

Lo que quieren es imbuir en ese ambiente de normalidad a toda la sociedad, pero la sociedad no lo percibe así y el Euskobarómetro lo ha dejado claro.

El Ejecutivo de López achaca esta falta de confianza a que no han sabido vender su gestión.

Primero tienen que hacer gestión. En la situación económica que tenemos ahora está utilizando fórmulas muy parecidas a las de Zapatero. Se fija en Madrid y nosotros lo que tenemos claro es que como país estamos por encima de la media española. Si miras a Madrid, teniendo en cuenta que va a ser el último país europeo en salir de la crisis… Mientras sigan mirando a Madrid no van a poder vender gestión.

¿Qué balance hace de los primeros ocho meses de Patxi López al frente de la Lehendakaritza?

Es negativo, porque se está centrando en los asuntos identitarios. Las medidas que ha puesto en marcha para salir de la crisis son puntuales, no tienen mucha salida. No hay algo estructural. Y no podemos olvidar que no es una mayoría la que le ha llevado al Gobierno vasco. Hay un porcentaje de la sociedad vasca que no ha podido votar, eso lo obvian, quieren incluirlo dentro de esa normalidad, pero nosotros sabemos que la mayoría social vasca no está por la labor de apoyar a López.

EA ha estado los últimos años al frente de la consejería de Educación. ¿Cómo califica los primeros pasos de Isabel Celaá?

Este es uno de los ejemplos del tema identitario. López decía que en la Euskadi real que él entendía los temas identitarios eran de segundo orden, pero lo primero que hace en Educación es anular unos decretos del currículum vasco. Lo ha tumbado y ha propuesto unos decretos que no están respaldados por la mayoría.

¿Qué le parece que las víctimas del terrorismo puedan dar su testimonio en las aulas?

Es un tema peliagudo. A las víctimas hay que reconocerlas, que no se sientan bichos raros, pero una víctima no es objetiva. Llevarlas a los colegios no es sacar una fotografía de la realidad. Tenemos que superar eso, saber que hay víctimas por un lado y por otro, y después ver cómo podemos saberlas compensar.

¿Está cambiando la sociedad vasca como defienden PSE y PP?

El Euskobarómetro lo plantea mejor que yo. Eso es lo que ellos quieren, pero la percepción es justo la contraria.