martes, 2 de febrero de 2010

EA acusa al Gobierno español de querer ahorrar a costa de los pensionistas


Eusko Alkartasuna está radicalmente en contra de la propuesta de reforma de las pensiones que hoy tiene previsto aprobar el Consejo de Ministros para subir la edad legal de jubilación a los 67 años, en vez de los 65 años de ahora. El Gobierno español, presuntamente socialista, pretende ahorrar a costa del sector más débil de la población, los pensionistas, y no tiene ningún reparo en asumir las tesis más retrógradas de la CEOE.


Más allá de denunciar lo que no es sino un ataque en toda regla a los derechos de trabajadores y trabajadoras, EA desea subrayar algunas de las consecuencias que traería consigo la reforma que pretende Zapatero: la primera, bajar aún más las pensiones, algo totalmente inaceptable porque bastante bajas lo son ya en la actualidad; la segunda, la reforma es especialmente perjudicial para las personas empleadas en los sectores que habitualmente padecen las peores condiciones, tanto laborales como salariales, ya que esas personas se verían obligadas a seguir desempeñando unas tareas que difícilmente son realizables, y en ningún caso recomendables, a los 65, 66 ó 67 años.


La edad real de jubilación está hoy en los 63,6 años según el Ministerio de Trabajo (62,6 años, según Eurostat) y la Seguridad Social acabó 2009 con un superávit del 0,8% del PIB. Son datos que de ninguna manera justifican la iniciativa del Gobierno español para garantizar la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social. EA se opone por ello a subir la edad legal de jubilación y considera que el camino adecuado sería incentivar el aplazamiento voluntario de la jubilación, algo que sería perfectamente factible en determinados sectores.


Asimismo, EA reitera una vez más su defensa de un marco de relaciones laborales propio de Euskal Herria, un marco en el que sean las instituciones y los agentes sociales del país los que acuerden y establezcan el sistema de protección social más adecuado para la sociedad vasca, algo que -cada vez está más claro- es inútil esperar del Estado español.