sábado, 26 de junio de 2010

La sociedad vasca está esperando que los partidos abertzales miremos más allá de nuestros intereses particulares


El secretario general de EA, Pello Urizar, defiende las bases para el acuerdo estratégico entre fuerzas políticas independentistas suscrito con la izquierda abertzale oficial como un “punto y aparte” en el escenario político vasco y en el camino hacia la soberanía de Euskadi

Pello Urizar asegura que duerme tranquilo todas las noches. No le pesa la responsabilidad que ha asumido su formación al firmar un acuerdo con la izquierda abertzale ilegalizada para lograr "una Euskal Herria independiente dentro de la Unión Europea". Una vía que, insiste, no tiene marcha atrás.

¿La reacción de la izquierda abertzale oficial al ataque del pasado jueves contra el puesto de la Ertzaintza en Agurain fue suficiente?

Por desgracia, se le da mucha importancia a la semántica, a la palabra condena. Nosotros hemos utilizado estas palabras toda la vida, está en la filosofía de EA que no se puede admitir ningún tipo de violencia. ¿La respuesta que ha dado la izquierda abertzale? Siendo diferente a la nuestra, queda claro que dicen que ese ataque no encaja en la apuesta en la que están ahora mismo. Más allá de eso, lo importante y lo que está esperando la sociedad es que se den pasos para que los atentados desaparezcan, hay que hacer ese camino y nosotros estamos en ese compromiso.

Para el resto de partidos es evidente que no lo es y exigen una "condena clara". ¿Cree que ésta se producirá si se comete un atentado grave?

Este proceso va a tener sus picos de sierra, sus puntos altos y bajos, pero para hacer una verdadera animalada con que se le ocurra a un descerebrado es suficiente. La izquierda abertzale tiene claro que sus propias bases ya han decidido cuál es la posición que hay que tomar y que esa decisión es vinculante para todos los sectores de su mundo. Si ETA tomara una postura contraria o reaccionase con un atentado, ellos se lo tomarían como un ataque a la decisión soberana de sus bases.

El ministro Alfredo Pérez Rubalcaba ya ha advertido de que una tregua temporal "no sirve". ¿Qué paso tiene que adoptar ETA?

Estamos en un escenario diferente en el que no caben treguas temporales. El acuerdo estratégico que firmamos el domingo en el Euskalduna marca un antes y un después, es un acuerdo a largo plazo y para su desarrollo es imprescindible que la violencia desaparezca y que se pueda actuar a través de las instituciones. Esto requiere un proceso, que se den diferentes pasos, pero de la misma forma que en Irlanda se demostró que cuando se tomó la decisión era sin vuelta atrás, aquí la decisión también está tomada y pase lo que pase va a seguir adelante.

Las reacciones al acto del domingo han sido de todo tipo. ¿Qué balance realiza de las mismas?

Algunos partidos hacen una lectura política de las consecuencias que puede tener esta apuesta si fructifica. Porque si eso sucede, y nosotros nos vamos a empeñar en ello, el escenario político vasco va a cambiar y algunos partidos se van a ver afectados. Por tanto, es lógico que pueda haber reticencias.

Aralar ha recibido inicialmente con tibieza su invitación para que se sume al 'polo soberanista'.

Hay condicionantes que afectan a los partidos y dependiendo de los mismos la respuesta puede ser gradual. El espíritu de este acuerdo es abierto, para nosotros es prioritario trabajar con todas las formaciones independentistas y entendemos que Aralar está dentro de esos parámetros. Estos procesos suelen requerir primero de comunicación, de crear confianzas mutuas, y estamos comprometidos en ello porque entendemos que la sociedad así lo exige. Cuanto más plural sea la apuesta, más ilusión va a generar.

¿Su acuerdo con la izquierda aber-tzale oficial sólo tiene sentido si se suman otros partidos al mismo?

El pacto del domingo ya se ha iniciado. Es deseable que estén otras fuerzas y algunas van a estar, ya lo sabemos. Hay más formaciones con las que tenemos que hablar, están Alternatiba o AB, cada uno tiene su situación interna y hay que respetarlo, no vamos a entrar como un elefante en una cacharrería.

¿Qué papel cumplirá el PNV en este trabajo que van a llevar a cabo con el resto de fuerzas abertzales?

El PNV tiene que aclarar cuál es su apuesta política. EA ha estado ocho años en coalición con ellos poniendo encima de la mesa temas tan importantes como el Plan Ibarretxe o la consulta. Pero a finales de 2008 ya vimos que no tenían voluntad de ahondar en la confrontación democrática y por vías políticas que se tiene que dar con Madrid porque no nos va a otorgar lo que queremos. El PNV debe clarificar su postura porque la mayoría social de este país que es abertzale tenemos que empujar todos en la misma dirección.

¿Qué crédito les da a las amenazas que ha recibido su partido respecto a su posible ilegalización?

Son consecuencia de que algunos hacen una lectura correcta de la situación. Se dan cuenta de que si esto tiene futuro y cambia el panorama político, cuando el argumento de la violencia -que tantas veces se utiliza para deslegitimar reivindicaciones del nacionalismo- desaparezca van a aflorar los problemas de calado. Y lo que va a pasar es que la apuesta de Patxi López y la falsa realidad que se está visualizando ahora y que quieren convertir en normalidad en el Parlamento Vasco va a dejar de tener futuro.

Está muy seguro de su apuesta.

Intentan asustar a la gente, pero estamos tranquilos porque siempre hemos utilizado las vías legales, y se están viendo cambios en su postura. Caamaño ha soltado un mensaje más tranquilizador y Rubalcaba ya ha dicho que no hay nada que lleve a pensar que se pueda ilegalizar a EA. No hay ningún miedo.

¿Las elecciones municipales del año que viene son una etapa en el camino o un objetivo en sí mismo?

Las elecciones siempre son importantes pero no van a ser el punto clave del viaje. Tampoco vamos a ceder nuestras listas a la izquierda aber-tzale porque ése no es el objetivo de este acuerdo. El mismo requiere trabajar desde las instituciones a largo plazo, y para eso la izquierda aber-tzale necesita tener su propia marca política y volver a ser legal. No sabemos si en 2011 se podrán dar estas circunstancias. Si el año que viene la situación permite que se vaya a generar algo donde EA pueda aportar, estará ahí para ello. Y si no, presentaremos nuestras propias listas.

¿Cómo valora el paso adoptado por Jesús Eguiguren, cuando abogó por ir preparando la legalización de la izquierda radical?

Hace una lectura correcta y además según el interés del propio PSE. Estoy de acuerdo con él en que Patxi López no puede hacer lo que hizo Zapatero con la economía, primero negar que existe una crisis y luego hablar de brotes verdes. Le está diciendo que se moje y que lidere el proceso porque si esto avanza se va a generar un cambio que puede afectar al PSE y al Gobierno vasco.

La postura del presidente del PSE se ha sido muy cuestionada desde su propio partido. Si esto no tuviera recorrido, Rodolfo Ares no nos lanzaría advertencias constantemente, llamándome para que me reúna con él o hablando en un acto con el lehendakari Garaikoetxea. Sabe que aquí hay un movimiento de calado y quiere torpedearlo generando miedos y dudas. Y ahora le ha surgido un problema en casa porque Eguiguren no hace la misma lectura que él.

¿Qué hay de cierto en las predicciones de que algo 'se va a mover' en torno al verano? A ETA no le va a quedar más remedio que asumir la decisión de las bases de la izquierda abertzale. Lo mejor que puede hacer es entrar en esta dinámica cuanto antes, declarar un alto el fuego definitivo y sentarse con el Estado para negociar los aspectos técnicos del conflicto: las armas, los presos, las víctimas...

¿Se está jugando EA el todo por el todo con esta apuesta?

EA se lo lleva jugando toda la vida. Este movimiento lo inició la anterior dirección y la actual lo ratificó. Tenemos claro que es una apuesta arriesgada, pero el que quiere ganar tiene que arriesgar. La sociedad vasca está esperando que los partidos abertzales miremos más allá de nuestros intereses particulares y lleguemos a un acuerdo mayoritario para poner de forma definitiva a Euskal Herria en el camino hacia la soberanía.