lunes, 4 de octubre de 2010

Yo condeno, ¿tú condenas?


Endika Montes Coordinador de Eusko Alkartasuna de Erandio

En el final del verano de 1975 se celebran varios consejos de guerra y once personas son condenadas a muerte. El 27 de septiembre son ejecutadas cinco personas, a pesar de la movilización internacional, entre ellos la del Papa Pablo VI, quien pidió su indulto. El 1 de octubre, después de las cinco muertes, el dictador da un discurso en el Palacio de Oriente siendo acompañado por su heredero, el actual Jefe del Estado, y su esposa, la reina. Son miles de muertes de ese Gobierno que se alzó en armas contra la legalidad vigente y en el que participaron personas que actualmente siguen en política o en los negocios. La mayoría de ellos, entre ellos el heredero de Franco y su esposa, la reina, no han condenado, ni pedido perdón a las víctimas: "Es mejor olvidar y pasar página".

Ahora parece que todas las personas que amamos Euskal Herria estamos dispuestas a decir que ya basta de muertes. No importa que antes hayan sido considerados revolucionarios que nos defendían de la opresión, que haya canciones que les ensalcen, no importa desde cuándo hemos dicho que sólo cabe la lucha política, da igual que fuese tras la muerte del dictador, tras las elecciones de 1977, el Estatuto de 1978, si después del golpe de estado de 1981, desde la muerte y la amenaza a políticos o ahora. Lo importante es el paso.

Continuamente tenemos que demostrar lo que otras personas quieren que demostremos. Su democracia consiste en eliminar de la sociedad toda ideología que no compartan, a partir de ahí da igual lo que suceda, siempre existirán motivos para la desconfianza, el insulto y la exclusión. Los defensores de la democracia dicen que no son suficientes las palabras de la izquierda abertzale. Para algunos tampoco es suficiente la condena para presentarse a las elecciones. ¿Qué es suficiente? ¿Es posible la condena colectiva o debe hacerse de forma individualizada? ¿Qué hay que condenar? Por si acaso ahí va mi condena:

Yo condeno cualquier violación de los derechos humanos.

Yo condeno cualquier guerra, incluso las preventivas en busca de armas de destrucción masiva.

Yo condeno las desigualdades del mundo.

Yo condeno la muerte por hambre, desnutrición y falta de agua potable en el mundo.

Yo condeno la muerte de niños por falta de atención médica mientras algunas personas despilfarran.

Yo condeno la violencia de género, el maltrato a otras personas, a los niños y niñas.

Yo condeno la explotación infantil y la explotación sexual.

Yo condeno la destrucción del planeta, su contaminación y la desaparición de especies.

Yo condeno la avaricia que hace mal vivir a muchas personas.

Yo condeno la imposición de gobiernos por las armas, como el de Franco frente al gobierno establecido.

Yo condeno la pena de muerta, incluida las que ordeno Franco y que el actual Jefe del Estado, quien le acompañó en el balcón días antes de morir el dictador y proclamarse rey de España, no condenó.

Yo condeno los asesinatos de la policía, con responsabilidad política de los miembros del gobierno franquista, uno de cuyos miembros es presidente honorífico del Partido Popular.

Yo condeno los asesinatos cometidos por la extrema derecha, alguno de cuyos miembros fue guardaespaldas de alguno de los dirigentes actuales.

Yo condeno los excesos de las religiones imponiendo sus opiniones a la sociedad.

Yo condeno cualquier tipo de muerte violenta, desde un accidente de trabajo, a la producida por una discusión de tráfico o por diferencias políticas.

Yo condeno la utilización de la dispersión como castigo a las familias de los presos y presas.

Yo condeno la extorsión.

Yo condeno el cierre de medios de comunicación y la amenaza a los profesionales de la prensa.

Yo condeno la violación de los derechos humanos allá donde sucedan.

Yo condeno la tortura.

Yo condeno los ataques a las personas.

Yo condeno la quema de cajeros, de autobuses, de vehículos, de contenedores de basura…

Yo condeno...

Pero sigo sin saber si me van a ilegalizar, si me van a permitir presentarme a las elecciones o si van a mirar mi lista y la van a anular aún en el caso de que ninguna de las personas que la compongan tengan prohibido el derecho a presentarse. Dicen que las ideas no son ilegales, pero las opciones que hemos firmado el documento Bases de un acuerdo estratégico entre fuerzas políticas independentistas estamos siendo constantemente obligadas a condenar bajo la amenaza de ilegalización. Por eso me atrevo a preguntar:

¿Qué más tengo que demostrar?

¿Quiénes no han condenado alguna de las cosas que Yo condeno no tienen obligación de condenarlas?

El rey, el presidente del Partido Popular, el anterior presidente del Gobierno, los dirigentes del PP y del PSOE ¿por qué no condenan los crímenes del franquismo y del GAL, alguno de cuyos dirigentes ha sido condenado por ello? ¿Por qué no condenan el alzamiento contra el gobierno establecido y renuncian a la imposición de un heredero de Franco?

No sé si son necesarias esas condenas. Parece que lo único necesario es condenar a ETA. Al hacerlo, parece que soy mejor persona y no sé si dejo de ser nacionalista radical como me define el diccionario de la RAE, por ser abertzale.