miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ojalá Ezker Abertzalea, Aralar, Alternatiba y EA confluyan


Pedro Mari Olaeta es secretario de Régimen Jurídico, Estudios y Formación de la dirección nacional de Eusko Alkartasuna y miembro fundador de Ezker Soberanista Eraikitzen.

http://www.astekaridigitala.net/Pedro_Mari_Olaeta_Ojal_Ezker_Abertzalea_Aralar_Alternatiba_y_EA_confluyan___n20420.aspx

24/11/2010

Entrevista realizada por Zuriñe Grisaleña.

¿Siendo miembro fundador de Ezker Soberanista Eraikitzen, nos podría comentar en qué consiste?

Ezker Soberanista Eraikitzen surge de un análisis realizado entre varios compañeros en el que constábamos que desde 1965 en adelante, la izquierda sociológica en este país se ha dedicado a copiar modelos que además provocaban su desunión. Se hablaba de ideologías, en vez de ideales, y la gente se definía como marxista, leninista, troskista, etc. Por si esto fuera poco luego nos dividimos en socialistas democráticos y socialistas revolucionarios, como si estuviéramos en 1917. Esto ha hecho que la izquierda durante estos 40 años haya estado fragmentada y atomizada. Y mientras tanto la derecha, tanto la vasca como la española o la francesa han ocupado casi todos los escalones de las instituciones. Por ello decidimos que era el momento de producir intelectualmente una nueva versión de la izquierda vasca. Y estamos trabajando en elaborar intelectualmente las posiciones de la nueva izquierda del siglo XXI, sepultando los paradigmas organizacionales, humanos, de relaciones de poder, de producción del siglo anterior.

¿Cuál puede ser su aportación de cara al proceso de paz en Euskal Herria?

La aportación que hacemos es la construcción de una herramienta alternativa de confrontación basada en la recuperación de la soberanía individual y la colectiva. Aportación que pasa por definir y diferenciar estos términos, y que es trabajo tanto de Ezker Soberanista Eraikitzen cómo de otras nuevas organizaciones de izquierda.

¿Cómo ve en estos momentos el proceso de paz en Euskal Herria?

Yo creo que el proceso de normalización va bien. Se ha avanzado muchísimo en los últimos ocho o nueve meses. Me preocupa más el proceso paralelo de conformar una nueva izquierda soberanista, que ese va bastante peor.

¿Es fundamental el papel internacional para la resolución del conflicto vasco, como la colaboración, entre otros, de Brian Currin en las negociaciones?

Sí, indudablemente. Todos los conflictos largos, como este tan gangrenado después de 35 años, realmente necesitan mediación. Y hay una serie de expertos internacionales que son extraordinarios en la mediación en estos conflictos. Hay que dejarles que pongan toda la carne en el asador, porque ahí es donde está la solución.

¿Cree que ésta es la clave para la resolución del conflicto?

Sí, porque estos conflictos tan largos dejan muchas heridas y es muy difícil pedirle a la gente que cicatrice sus heridas. Se necesita alguien que medie para rebajar los niveles emocionales.

¿Cuál es el primer paso para la resolución?

Lo primero que tendríamos que hacer es el reconocimiento universal de que existe un conflicto y por ahora no es así. Hay una parte que ve el conflicto y hay otra que no lo ve.

¿No sería que ETA dejara las armas como muchos reclaman?

Desde mi punto de vista las expresiones violentas que intentan resolver el conflicto de esa manera, pueden estar apareciendo y desapareciendo mientras perviva la raíz, que es el conflicto. Si alguna de las partes dice que ese conflicto no existe, pues ese conflicto no tendrá solución. Porque lo que no existe no se puede resolver.

¿Cara a las próximas elecciones de 2011 cómo ve al bloque soberanista?

Está en proceso embrionario por mucho que haya necesidad y expectativas de tenerlo. Se ha trabajado mucho en este último año, desde el verano de 2009 hasta ahora, en la solución del conflicto, de su expresión violenta, pero no se ha hecho prácticamente nada para encaminar una opción política, que siendo de izquierda y soberanista, sea una alternativa de confrontación, necesaria e ineludible. No es el momento de pactos, sino de confrontar democrática y civilmente.

¿Le favorecerán los votos de la izquierda abertzale ilegalizada?

Sí, hay muchas más cosas que nos unen que las que nos separan. Somos muchos, desde distintas opciones, los que abogamos por una soberanía individual. La soberanía individual va directamente ligada al control democrático del poder económico y esto, sólo se da dentro del socialismo. Asimismo, también somos muchos los que pensamos que es necesaria una soberanía colectiva ya que sería necesaria la creación de un estado vasco cómo herramienta que permita crear las condiciones necesarias para ese control democrático del poder económico.

¿Tendrán los partidos hasta ahora minoritarios la posibilidad de conseguir sus objetivos?

Sí. Yo creo que el bloque soberanista de izquierdas en Euskal Herria puede ser claramente mayoritario, desde el punto de vista social. Siempre y cuando no se deje absorber por el sistema, ese es el gran reto de la izquierda soberanista en el siglo XXI. Todo lo que era presunta izquierda, está hoy en día tan descafeinado, que cuesta reconocerla, ha sido asimilada por el sistema.

En el caso de Navarra ya se ha presentado una oferta formal de unión de fuerzas entre los partidos de izquierdas, ¿ha tenido la aceptación que esperaban?

A mí me parece que no. La izquierda soberanista nunca puede compartir una alianza táctica como es una coalición electoral, con un partido de derechas, aunque sea nacionalista o soberanista. Los acuerdos tácticos tienen que ser coherentes con la posición estratégica y cuando no compartes ideales no puedes compartir coalición. Por lo tanto, ojalá Ezker Abertzalea, Aralar, Alternatiba y EA confluyan en algo similar a Nafarroa Bai. Pero no tiene mucho sentido que Aralar confluya con el PNV o el PNV con Alternatiba, con Ezker Abertzalea y con EA, y así sucesivamente. La derecha por definición está conforme con el estatus quo y como mucho intenta paliar los efectos negativos del sistema capitalista. Y la izquierda es la que propone modelos alternativos a este sistema, o debería hacerlo. Esas posiciones no pueden confluir tácticamente.

En Araba se habla de una posible ruptura con el PNV que se ha visualizado en la aprobación de los presupuestos de Juntas ¿Cómo está la situación en estos momentos?.

Un poco en la línea de coherencia que estaba comentando. Es imposible que dos partidos que tienen distintos ideales compartan la misma manera de salir de la crisis. Cuando llega la hora de la verdad hay diferencias a la hora de planificar tanto los ingresos cómo los gastos. Los partidos de izquierda soberanista con representación en Juntas Generales como ANV, Aralar o EA pueden conciliar su posición de izquierdas, pero es muy difícil hacerlo con un partido que aprueba la reforma laboral en Madrid. Si se diera sería una incoherencia con los ideales de izquierda.