lunes, 27 de diciembre de 2010

Pello Urizar: «No permitiremos que ETA se convierta en un obstáculo al proceso»


El secretario general de EA cree que «hay margen» para que la banda emita su comunicado, pero avisa de que no puede esperar «a febrero o marzo»

A Pello Urizar (Mondragón, 1968) el primer comunicado de ETA, el del 5 de septiembre, le pilló desprevenido y disfrutando de un día de asueto. El que se espera para estas fechas navideñas seguramente no le cogerá por sorpresa porque reconoce aguardarlo «como agua de mayo». Sabe que EA se juega mucho en el envite y, convencido de que la apuesta de Batasuna no tiene «vuelta atrás», avisa a la banda de que si no recoge el guante que le lanzaron en Gernika, «percibirá claramente nuestra respuesta».

- ¿El asalto de ETA a una empresa francesa le ha hecho perder fe en el avance del proceso?
- Me preocupa, no lo voy a negar. No tengo las claves; pero, como firmantes del acuerdo de Gernika, lo que estamos esperando como agua de mayo es la respuesta clara a lo que allí y en la declaración de Bruselas se pidió a ETA. No sabemos si se están aprovisionando para empezar a funcionar de nuevo o no. Por eso es preocupante.

- ¿Cabe otra interpretación distinta de que falta voluntad para dejarlo?
- La voluntad clara de lo que vaya a hacer ETA se va a percibir en los siguientes días. La respuesta a las declaraciones de Bruselas y Gernika no se puede demorar hasta febrero o marzo. Hay que poner en valor que haya unos mediadores dispuestos a ayudar. Si ETA no responde en ese sentido, sería una oportunidad desaprovechada que no entendería nadie.

- ¿En qué situación quedaría EA si el comunicado no llega?
- EA va a incidir en que se responda. La no respuesta de ETA en un período corto sería una piedra en el camino. Sabemos que el Estado va a poner pegas, pero lo que no entenderíamos es que ETA se convirtiera en un obstáculo al proceso. Y no lo vamos a permitir. Ni nosotros ni ninguno de los firmantes de Gernika.

- ¿Está empezando a cundir el nerviosismo por la tardanza de ETA?
- ETA no tiene mucho margen de maniobra y creemos que la respuesta la va a dar. Habríamos preferido que ya la hubiera dado, pero todavía hay margen. Los mediadores internacionales hablaron de los primeros días del año como muy tarde y todavía estamos en plazo. Queremos mantener la esperanza porque, si no, los firmantes de Gernika tendremos que tomar una determinación. Nuestra voluntad está clara. Todo aquel que ponga obstáculos al proceso va a percibir claramente nuestra respuesta.

- ¿Esa respuesta es un desmarque explícito de la izquierda abertzale respecto a ETA?
- Rufi (Etxeberria) expresó claramente hace unos días la decisión que han tomado, que nosotros conocemos desde hace tiempo. Hay un compromiso sin vuelta con un nuevo escenario político donde la violencia sea algo inexistente. Eso no tiene vuelta atrás para ninguno de los firmantes de Gernika.

- ¿Achacan la tardanza de ETA a disensiones en su seno?
- No lo sé. En cualquier organización, desde una militar como esta a una vecinal, las decisiones casi nunca suelen tomarse por unanimidad. Una apuesta como la de la izquierda abertzale puede originar fricciones y resistencias. ¿Hasta qué punto eso puede ser causa de la respuesta tardía de ETA? No lo sabemos, pero hemos aprendido a asumir que las velocidades de ETA no son las de los partidos ni las de la sociedad vasca. Lo único que está claro es la determinación sin vuelta atrás de los firmantes de Gernika: eso deja a ETA por primera vez en la historia relegada del liderazgo del movimiento, y tendrá sus consecuencias.

- ¿Y no puede ser que la banda esté intentando enviarles el mensaje de que ellos son los que mandan?
- Ahora mismo el que marca los tiempos y dirige la situación es la izquierda abertzale sin lugar a dudas. Tiene la legitimidad que le dan las bases.

Ilusión creciente

- Según el Euskobarómetro, más de la mitad de los vascos no se fía de Batasuna. ¿No les falta valentía para alzar la voz contra ETA?
- El sondeo decía también que hasta hace nada no había ilusión en la sociedad y ahora sí. Aunque no se percibe de la misma manera que en Lizarra -seguramente porque entonces veníamos de una realidad de confrontación y violencia en la calle mucho más activa-, la ciudadanía está percibiendo con ilusión creciente que entramos en un nuevo ciclo. El que no vea un movimiento en la izquierda abertzale es que no lo quiere ver, pero si es demasiado rápido puede dejar a una gran parte fuera. Y si algo estamos aprendiendo de experiencias similares es que lo conveniente es que no haya descuelgues significativos. Si eso requiere un movimiento un poquito más lento, EA está dispuesta a asumir esa tardanza. Que ciertas cosas se retrasen uno o dos meses, sabiendo que no van a tener vuelta atrás, es un precio aceptable a pagar.

- ¿Cuando habla de 'ciertas cosas' se refiere a un rechazo expreso a ETA por parte de Batasuna ?
- No sé qué palabra concreta va a aparecer, pero sí que la voluntad es cumplir la ley de partidos para que jurídicamente no haya ni un argumento que les prohíba tener una sigla propia. Asumiendo que es una ley injusta, ellos saben que mientras se mantenga la situación actual hay unos partidos que sacan tajada y que, invirtiendo la situación en lugar de estar a la defensiva como hasta ahora, generan un nuevo escenario político al que PSE y PP le tienen mucho miedo. Están dispuestos a pagar el precio que haga falta para generar ese nuevo espacio político.

- ¿El ansia con el que esperan el comunicado es directamente proporcional a la necesidad de Batasuna de volver a la legalidad o hay una convicción ética contra la violencia en ese mundo?
- (Pausa) La apuesta de la izquierda abertzale va más allá de la necesidad exclusivamente política de volver a las instituciones. Si hay una convicción ética o no... seguramente habrá de todo. Pero respondería con otra pregunta: ¿Hasta qué punto estaba convencida éticamente Aralar hace diez años de que la violencia era reprobable? Está claro que Aralar ha realizado un viaje y se ha dado cuenta de que ya no solo estratégicamente, sino también éticamente, la violencia no tiene recorrido. Si eso a Aralar se le aceptó sin ningún problema y se le dio la bienvenida, deberíamos estar dispuestos a hacer lo mismo ahora.

- ¿No es lógico pensar que Batasuna se mueve por interés?
- La izquierda abertzale tiene claro que, para poner en marcha el acuerdo estratégico con nosotros, hace falta sí o sí ser legales. El objetivo es mover a este país hacia una realidad soberana. Para eso hace falta que las instituciones estén en esa clave y participar en ellas. Decir que lo hacen para volver a los ayuntamientos es una visión simplista e interesada. Quieren estar en todas las instituciones para ponerlas al servicio del objetivo final: que Euskal Herria sea una nación independiente.

- ¿EA contempla la posibilidad de que esto le salga mal?
- No tenemos una bola de cristal. Si nos quedamos en casa no vamos a solucionar el problema. Nuestra apuesta es que esta es la definitiva y por eso nos estamos implicando.

- ¿Y porque se juegan también su propia supervivencia?
- Nos estamos jugando muchas cosas. Un partido tiene que servir para algo más que para gestionar aceras y farolas. Como abertzales, tenemos claro que el tema de la paz es un problema pendiente porque incluso el desarrollo normal de una apuesta estratégica independentista solo se puede dar si superamos el estadio actual. La decisión la tomó la anterior ejecutiva nacional y nosotros pudimos haberla mantenido, como hicimos, o no. Estamos convencidos de que la decisión era buena y que necesita tiempo para gestionarla.

- ¿Quién debería verificar el alto el fuego, los mediadores o la Policía?
- Brian Currin nos trasladó que lo óptimo sería que entre los verificadores hubiera gente designada por el Gobierno español. Y así se lo hemos trasladado al PSE y al Ejecutivo vasco. Pero si no, los mediadores deberían ser gente de suficiente calado para que tengan credibilidad en los diferentes ámbitos.

- ¿Usted hace sus cálculos para las elecciones municipales y forales de mayo con o sin Batasuna?
- EA está haciendo su trabajo. Si son legales, siempre hay posibilidad de llegar a un acuerdo bien 'pre' o bien 'post' electoral. Estas elecciones son importantes, pero lo importante de verdad es que se vaya generando ese movimiento soberanista que irá asentándose elección tras elección. Si ahora no consiguen ser legalizados habrá que trabajar para que lo sean a la siguiente. Si se quedan fuera en mayo, eso no truncaría su apuesta ni les haría dar marcha atrás.

- ¿Habrá coalición Batasuna-EA si son legales?
- No se lo puedo decir ahora, sería aventurar demasiado. Mientras no lo sean, todo es hacer castillos en el aire.

- Y si no, ¿piensa EA ejercer de sigla legal de Batasuna y receptora de sus votos?
- No. Tenemos claro que el acuerdo estratégico del Euskalduna es un acuerdo entre diferentes: los dos somos abertzales, pero tenemos orígenes y tradiciones políticas diferentes y caladeros electorales diferentes. Lo positivo de esta apuesta es que por primera vez en la última década hay posibilidades de generar una ilusión en el electorado abertzale que se estaba perdiendo. Hasta 2009, y teniendo como lehendakari a un soberanista, cada vez más votos abertzales se estaban quedando en casa. Según nuestros cálculos, cerca de 150.000. No se estaba consiguiendo nada en positivo. Nos preocupaba que la gente estuviera cansada de pulsos que no consiguen nada real. Si hay que echar un pulso, que sea con resultados.