domingo, 4 de septiembre de 2011

ETAk pausuak eman eta Gobernuak presoen gaia jorratu beharko luke


Pello Urizar tenía 18 años cuando le tocó vivir la escisión del PNV, un proceso que culminó en la creación de EA, tal día como el de mañana, un 4 de septiembre de hace 25 años. Urizar, que dirige ahora la formación desde su cargo de secretario general al que accedió en 2009, recuerda aquellos días como un momento de «mucha ilusión por crear algo que entendíamos que hacía falta en Euskal Herria». Pasada otra reciente escisión, la de Hamaikabat, ve el futuro desde su alianza soberanista en la coalición Bildu con la que está inmerso en los preparativos del 20-N. En el terreno de la pacificación cree que «ETA daría pasos si el Gobierno español hace gestos en política penitenciaria».
-EA se creó en un acto en Vitoria un 4 de septiembre de 1986. ¿Qué recuerda de aquel día?
-Yo también procedo de los que estábamos en el PNV y me tocó vivir desde Gipuzkoa el proceso que culminó con la creación de EA. No asistí a ese acto que se hizo en Gasteiz pero sí estuve en el primer encuentro de cierta relevancia que hizo el partido en Lizarra, el tercer domingo de septiembre. Desde entonces se mantiene esa fecha como la del Alkartasun Eguna. Había mucha ilusión por crear algo que entendíamos que hacía falta en Euskal Herria.
-Han pasado muchas cosas durante todo ese tiempo, pero ¿se puede decir que EA ha mantenido una trayectoria coherente?
-Un partido evoluciona. Pero si nos atenemos a lo que aparece en los propios textos fundacionales creo que sí se ha mantenido la coherencia. Un partido se conforma por personas y en septiembre de 1986 la fuente mayoritaria que conformó EA era originaria del PNV, hoy en día no es así. Teníamos claro que nuestro ámbito de actuación era la socialdemocracia, pero también esa ideología ha tenido una evolución.
-¿Cuál ha sido la aportación de EA en la política vasca?
-Eusko Alkartasuna es un partido que tiene entre sus objetivos fundacionales la consecución de un estado independiente en Europa pero también la búsqueda de una Euskal Herria donde los parámetros sociales, de justicia social, sean uno de los objetivos primordiales. Una de nuestras características propias es la apuesta por sumar esfuerzos entre diferentes y en eso estamos trabajando.
-Pese a años de buenos resultados electorales, tras los últimos comicios autonómicos se comenzó a producir el declive de EA. Incluso hubo quien se atrevió a hablar de que podía desaparecer.
-Nos habían enterrado algunos, incluso. Nosotros tomamos la responsabilidad hace dos años en un congreso extraordinario celebrado por la dimisión de la anterior dirección debido a los malos resultados de las elecciones autonómicas, pero teníamos claro que las decisiones que había tomado la dirección anterior eran las acertadas. Entendíamos que una parte importante de la sociedad vasca se estaba quedando en casa porque no encontraba algo con lo que identificarse, y volvimos a apostar por la suma de diferentes agentes políticos porque creíamos que marcando unos mínimos había capacidad de generar una ilusión, que es lo que ha sucedido con Bildu.
-¿Cómo se dibuja el futuro de EA en la coalición soberanista si Sortu consigue su legalización? ¿Temen que les pueda dejar arrinconados?
-No, porque dentro de los acuerdos estratégicos adoptados funcionamos en base a unos compromisos. Tenemos claro que la fortaleza de Bildu reside en la unión de proyectos diferentes y en que hemos tenido la capacidad de aunar esfuerzos. Algunos partidos van a intentar desgastar ese acuerdo pero las tres fuerzas creemos que es uno de los puntos fuertes de Bildu y apostamos por que siga así respetando a cada una de ellas.
-¿Se han sentido interpelados por las palabras de Carlos Garaikoetxea, en una entrevista en este periódico, echando en falta un plus de severidad en Bildu a la hora de exigir el final definitivo de ETA?
-Cada persona emite su parecer o puede dar más o menos contundencia a cada tema. Pero también hay que decir que Garaikoetxea afirmó en esa entrevista que entendía que los compañeros de EA en Bildu no tienen por qué bailar al son del ritmo que quieren imponer PSE y PP. Todos los miembros de EA tenemos claro que hay una apuesta clara por los derechos humanos y nosotros nos empeñamos en que eso sea así, más allá de las diferencias que pueda haber.
-¿Le hubiera gustado ver a Martin Garitano en el homenaje a Joxe Mari Korta en Zumaia?
-Estoy seguro de que si hubiera estado Garitano se le hubiera buscado un 'pero' a la ausencia de otra persona. Estoy seguro de que cada paso que demos va a ser insuficiente para algunos. Pero lo cierto es que se están dando pasos con las víctimas. La presencia de Bildu en Zumaia es un paso adelante y no va a ser el único.
-A final de mes se cumplirán cien días del gobierno de Garitano. ¿Cómo valoran la gestión realizada?
-Nos están poniendo verdes desde antes de que Martin Garitano fuese elegido diputado general de Gipuzkoa y durante. Lo de los cien días debe ser algo que vale para unos, pero para Bildu no. En ese sentido no nos preocupa, estamos viendo que hay diferentes acuerdos entre PSE, PNV y PP, y que desde luego con Bildu no quieren saber nada. Es uno de los hándicap que tenemos y que vamos a superar sin lugar a dudas. Tenemos claro que no vamos a trabajar para contentar a unos o a otros sino que será un trabajo junto con la sociedad para llevar a cabo los proyectos. Eso requiere de un trabajo de más profundidad y el objetivo es que la participación sea una de las líneas fundamentales de trabajo de Bildu. Está claro que los compromisos adquiridos por Bildu se van a cumplir.
-¿Comparten actuaciones del diputado general de Gipuzkoa que han resultado polémicas este verano?
-Lleva dos meses y unos días, con periodo vacacional y formación del gobierno por medio. Se ha hablado poco de la gestión de gobierno de Garitano y en cambio se le ha convertido en la serpiente de verano. En base a eso se le ha metido el dedo en el ojo porque ésa era la decisión que estaba tomada de antemano.
-¿Fueron una torpeza las palabras de Garitano sobre los atentados en Cataluña sin incluir al resto?
-Ni de lejos. Fue una respuesta a una pregunta concreta que creo que no tiene entidad suficiente para crear todo lo que se creó, más allá de la decisión ya tomada de que Bildu era la serpiente de verano.
-¿Qué espera de la reunión de la próxima semana con el PNV en la que le trasladarán la propuesta de una alianza electoral soberanista?
-Con el PNV celebraremos una reunión que se pidió a finales de julio, antes incluso de hacer pública la propuesta, pero la cita no pudo ser entonces. Es una apuesta que merece la pena y estamos dispuestos a ser flexibles incluso en fórmulas de gestión posterior. A la hora de rechazarla, el PNV nos achaca que el tema de la autodeterminación es el 1,5% de los temas, y será así, pero ese 1,5% condiciona todo el resto.
-¿Cree que el PP puede dar un impulso al proceso de fin de la violencia si gana el 20-N?
-Hay una cosa que sí puede ser positiva y es que el PP, a diferencia del PSOE, no está mirando qué le dice el PSOE. Sí es verdad que puede ser porque el PP no tiene nada de lealtad institucional a ese nivel.
-¿Confía en que Rajoy pueda tener más mano izquierda?
-Estamos acostumbrados a ver a un PP que traslada una imagen antes de llegar a La Moncloa que luego no cumple.
-¿Se prevé algún gesto por parte de ETA antes del 20-N?
-Todo lo que sea avanzar y dar pasos es positivo. Pero también es verdad que hay otros, Madrid y París, que tienen que empezar a dar pasos que todavía no han empezado ni a dar. Hay un gran trabajo que hacer, por eso le damos importancia al Grupo Internacional de Contacto. Entre los presos también hay movimientos.
-¿Pronósticos sobre Bildu para las próximas elecciones?
-No me gusta hacer predicciones. Solo diré que extrapolando las últimas elecciones nos daban seis. Pero también sabemos que municipales y generales son diferentes.
-¿Qué impide que no haya gestos claros hacia las víctimas de ETA por parte de la izquierda abertzale?
-Se van a hacer las cosas, pero para que se den algunos pasos estaría bien que no solo se mueva una parte sino que se muevan todas.
-Pero alguien tendrá que empezar.
-Lo que sí tengo claro es que a una persona que lleva 40 años persiguiendo un objetivo político por unas vías concretas, si se le pide que renuncie a todo sin darle una alternativa o algo a lo que agarrarse, lo más probable es que se niegue.
-¿Se refiere a los miembros de ETA?
-Así es. Desde EA se niega a ETA cualquier papel político, pero también decimos que en la parte técnica sí tiene que tener voz y palabra. Y no estamos pidiendo ninguna contraprestación política. Creo que si el Gobierno español hiciese unos cuantos gestos en política penitenciaria ayudaría mucho a que ETA diera pasos. Se pueden hacer sin alterar la ley e incluso muchas cosas se pueden hacer sin darle bombo y platillo.
-¿Esa cuestión es clave para que ETA dé pasos?
-Creo que sí.
-¿En qué consistirían esos gestos en política penitenciaria?
-Son tres cosas que no suponen más que cumplir la ley: atender al acercamiento de presos, la puesta en libertad de los presos enfermos y la derogación de la doctrina Parot.