lunes, 20 de febrero de 2006

«Todos los partidos se reunirán en la misma mesa este verano, para entonces se habrán limado las aristas»


Unai Ziarreta Secretario general de Eusko Alkartasuna
Silvia Núñez Gasteiz. DEIA

El comunicado de ETA sin alusiones a la ansiada tregua no silencia los vientos de optimismo en la actualidad política vasca. Así lo recibe Unai Ziarreta, quien, no obstante, evita lanzar las campanas al vuelo para que un posible fracaso del proceso de paz no cree «una gran desazón». Defiende el plazo anunciado por el Consejo Político para tomar la iniciativa porque «siete meses sin hacer nada es demasiado tiempo», pero guarda la esperanza de ver movimientos antes de setiembre. Es más, confía en participar en una mesa de partidos con todos en verano. Eso sí, no peca de inocente y asegura ser consciente de que el PP no abandonará la estrategia de bloqueo. «Criticarán la mesa incluso el día después de entrar en ella», augura.

El comunicado de ETA parece restar credibilidad a los rumores, cada vez más optimistas, sobre la cercanía del fin de la violencia. Zapatero decía hace unos días que el principio del fin de ETA está cerca y hay noticias que hablan de una tregua «inminente». ¿Comparte esta sensación?

Hay noticias que pueden ser interesadas por el Gobierno para sacudirse cierta presión del PP. Pero yo no abandono el optimismo. El comunicado de ETA es más de lo mismo, no anuncia su disolución, así que se lo podía haber ahorrado. Pero hay otros hechos, como la manifestación contra el sumario 18/98, que me hacen ser optimista y pensar que se está trabajando para que se den las condiciones para la tregua, en el horizonte de unos meses. No obstante, es verdad que no interesa lanzar campanas al vuelo porque el optimismo excesivo se puede tornar en un fracaso que sumiría a la sociedad en una gran desazón.

Lo cierto es que ETA sigue con su campaña de atentados, cada vez más habituales...

El riesgo es evidente. Si hay un atentado con daños personales los procesos de pacificación y normalización se tambalearían. Pero los atentados tienen una intención muy clara. Se dirigen contra intereses empresariales en un contexto concreto: en el de la posibilidad de superar la violencia. Parece que lo que pretende ETA es hacer caja para el futuro a través del impuesto revolucionario. De cualquier forma, son obstáculos que en nada ayudan. ETA va tener que dar pasos, y parece que se puede producir en los próximos tiempos.

Lleva décadas atentando. ¿Qué circunstancias se dan hoy que no se daban antes para que ahora sí decida dar el paso?

La declaración de Anoeta fue el arranque. No sé qué pasará por su cabeza, pero puede que hayan entendido lo que decimos los partidos: que las acciones armadas son contraproducentes para la consecución de objetivos políticos. Esa reflexión está llevando a ETA a apostar definitivamente por la vía política, a dejar a los agentes políticos de Batasuna que defiendan esos objetivos por vías exclusivamente pacíficas.

El último cese de violencia se dio en el escenario del Pacto de Lizarra. Lo más parecido que hay ahora es, quizás, el Foro Nacional de Debate, que busca un mensaje unitario para el Aberri Eguna. ¿Podría ser un enganche para que ETA declarara la tregua?

El hastío de la población ha llevado a que se genere un fenómeno en el que confluyen determinados partidos que comparten una visión estratégica de país. No sé si ETA entrará en esa reflexión pero la importancia de ese foro es indiscutible.

También a Rodríguez Zapatero le reclaman avances, sobre todo, en política penitenciaria. ¿Está por la labor el Gobierno español?

Quiero creer que el Gobierno está estudiando la posibilidad de reunir a los presos y que se están produciendo pasos en materia penitenciaria para allanar el camino a una declaración de tregua.

Pero lo último que sabemos es el anuncio del ministro de «construir» condenas para evitar la excarcelación de los presos de ETA. Eso no parece que vaya a allanar demasiados caminos...

Sí, hay un gran riesgo para el proceso de paz: lo que pueda quedar de la era de Aznar en los aparatos del Estado y en la Audiencia Nacional. Nos preocupan los sectores más intransigentes y conservadores del nacionalismo español que pondrán toda la carne en el asador para obstaculizar el proceso de paz. Van a utilizar todos los mecanismos a su alcance, aunque pasen por utilizar el poder judicial.

El tripartito no descarta que, finalmente, ni ETA ni Rodríguez Zapatero den los pasos reclamados. Por eso se guarda la baza de la iniciativa política, en el seno del Consejo Político ¿Qué cabe hacer desde este órgano para desbloquear algo tan enquistado?

El protagonismo debe recaer en los partidos políticos. Pero si éstos no son capaces de fijar una fecha para reunirse, el papel del Consejo Político puede ser posibilitar esos encuentros, poniendo un guión sobre los temas a abordar.

Quedan siete meses para el plazo establecido por el Consejo Político ¿No son peligrosas las prisas en un proceso tan delicado?

Siete meses sin hacer nada es mucho tiempo. Espero que el Consejo Político no tenga que hacer esa labor porque las cosas van como tienen que ir.

¿Por qué setiembre de 2006?

El principal responsable del conflicto político -que es ETA- da a entender que 2006 puede ser un año decisivo. También los partidos con los que nos estamos reuniendo. No hay que correr demasiado ya que en un conflicto con tantas raíces en el tiempo, un año no va a ningún sitio, pero da para mucho.

¿Será 2006 el año en que todas las formaciones políticas se puedan reunir en la misma mesa?

Yo creo que sí, que será en verano de 2006. Para entonces se habrán limado suficiente las aristas y los problemas que pueda haber.

Sin embargo, el discurso del PP está a años luz de esta posibilidad...

El PP criticará la mesa de partidos, incluso el día después de entrar en ella. Forma parte del sector más reaccionario del nacionalismo español. Pero ese discurso se ha quedado fuera de juego y la sociedad lo percibe. Va camino de convertirse en algo residual, como en Cataluña.

¿Qué hay del resto de formaciones? ¿Están preparadas para la llamada Mesa de Partidos?

Tenemos constancia de avances, pero eso no quiere decir que será sencillo. Habrá intereses por retrasarla.

¿Por qué razón?

Porque saben que se va a tener que abordar el derecho de decisión. No digo que PP o PSE tengan que reconocerlo de forma previa a la constitución de la mesa. Lo que digo es que se va a tener que hablar y acordar sobre ese tema.

¿Tendría legitimidad una mesa sin la participación del PP?

No es deseable pero tampoco le podemos otorgar derecho de veto al PP.

Pero incluso el PSE-EE ve imprescindible el beneplácito del PP. Habla de mayorías transversales...

Hasta ahí podíamos llegar... a los socialistas sólo les faltaba decir que el acuerdo sólo es posible con ellos. Como les da vergüenza, hablan de mayorías que engloben diferentes sensibilidades. Evidentemente, hay que buscar acuerdos unánimes pero, si no es posible, habrá que recurrir a la democracia. Lo que no puede ser es que una minoría -la que está a gusto con el Estatuto- acabe imponiendo a la mayoría su voluntad.