jueves, 1 de octubre de 2009

Solo una buena idea, la mía



Santander es una ciudad muy agradable, y Cantabria, en general, tiene unos paisajes muy bonitos y pacíficos. Curiosamente, el presidente de Cantabria. Miguel Ángel Revilla, ni es agradable ni es pacífico. Claro que el mar Cantábrico tiene a veces unas ventoleras muy agresivas. Probablemente, el señor Revilla debió de nacer en un día de galerna.


El día en que el Barça fue a jugar un partido de esta Liga a Santander contra el Racing, el presidente del Gobierno cántabro no pudo tragar la presencia del presidente azulgrana, Joan Laporta. En ocasiones, dos personas no se tienen simpatía, pero comparten educadamente el palco. El señor Revilla sintió la necesidad de acudir a las emisoras de radio a atacar al presidente del Barça. Lo aprovechó para meter en el mismo saco a los terroristas de ETA y a los independentistas.


Quizá seré más objetivo si me limito a dar un dato: este señor que hoy preside Cantabria tuvo un buen cargo durante el franquismo. Así se entiende un poco el argumento que utilizó para negarse a comer con el presidente del Barça. «No me gusta estar con gente que tiene ideas diferentes a las mías», dijo.


¿Por qué no le gusta? ¿Qué entiende él por ideas? No sé dónde leí una frase que hace pensar: «¿Estamos seguros de tener ideas, o son las ideas las que nos tienen a nosotros?» O sea, ¿no será que estamos dominados y empobrecidos por una idea que se ha apoderado de nuestro cerebro, hasta convertirse en una pasión agresiva?¡


Qué apuesta por la salud mental, eso de tratar con gente que no piensa como tú!

JOSEP MARIA Espinàs